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Álvaro, feriante: “En España no tenemos ningún tipo de ayuda para comprar una atracción y un mal año puede llevarse todo tu patrimonio”

Explica que comprar y mantener una gran atracción exige una inversión muy elevada, con gastos de transporte, electricidad, montaje y tasas que reducen el beneficio.

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Álvaro, feriante |YouTube
Fernando García Ferrer
Fecha de actualización:

Con la llegada del verano, las atracciones de feria vuelven a las fiestas patronales de cientos de pueblos y ciudades de España, pero detrás de cada viaje de apenas unos minutos existe un negocio que requiere una elevada inversión y que, según denuncian los propios feriantes, cada vez resulta más difícil mantener.

Así lo explica Álvaro, feriante veteranopropietario de grandes atracciones como el Rocket o el Flic Flac, quien asegura que los elevados costes de explotación y la falta de ayudas públicas complican la continuidad de muchas empresas familiares dedicadas a este sector.

En una entrevista concedida para el canal de YouTube C.D. Ferias Atracciones, advierte de que un solo año con malos resultados puede poner en riesgo todo el patrimonio invertido. “En este país no tenemos ningún tipo de ayuda para comprar una atracción o intentar gestionarla. Durante un año, si te va mal, puede ser que se lleve todo tu patrimonio”, afirma.

atraccion flic flac
Atracción Flic Flac | YouTube

El empresario explica que, para sacar adelante una atracción de gran tamaño, no basta con atraer público, ya que a los gastos habituales se suman el transporte, el consumo eléctrico, el alquiler de grúas para el montaje, los seguros, las tasas que cobran los ayuntamientos y las cuotas derivadas de la financiación de la propia atracción, lo que reduce considerablemente el margen de beneficio.

“La gente piensa que esos cinco euros son para nosotros”

Álvaro asegura que uno de los grandes errores es pensar que el precio de cada viaje supone un beneficio directo para el feriante. “Cuando viene la gente a la feria dice: ‘Es que vale cinco euros montarte en una atracción’. Vale dinero, pero es que el sistema que tenemos es muy complicado de llevar”, explica.

Según detalla, detrás de cada ticket hay numerosos gastos que el público no suele ver. “Estamos hablando del transporte, de la plaza, de la luz... La luz vale una fortuna. Iberdrola, un generador... al final se paga muy fuerte”, señala.

Los elevados costes obligan a renunciar a muchas ferias

El aumento de los costes también condiciona los lugares donde pueden instalar sus atracciones. Aunque le gustaría acudir a más pueblos pequeños, Álvaro reconoce que en muchos casos le resulta económicamente inviable. “Me come lo que voy a hacer de ganancia”, asegura.

Por ese motivo, explica que este tipo de atracciones solo pueden desplazarse a ferias con una gran afluencia de público que permitan cubrir todos los costes de funcionamiento.

Sin ayudas para invertir en nuevas atracciones

El propietario del Rocket sostiene que la falta de ayudas públicas dificulta especialmente la renovación de las atracciones. Recuerda que cuando adquirieron una de las atracciones llamada Boomerang tuvieron que utilizar los beneficios de otras seis o siete atracciones para poder pagarla, ya que la nueva instalación “se comía todo lo que ganaba”.

En su opinión, solo unas pocas familias del sector pueden permitirse comprar una atracción nueva en España. “Hoy en día, si alguien tiene que comprar una atracción nueva de KMG o Mondial, es muy, muy complicado. A nosotros nos ha costado muchísimo siempre y hemos sudado la gota gorda”, afirma, en referencia a dos fabricantes neerlandeses de grandes atracciones de feria.

Pese a las dificultades económicas, Álvaro anima a seguir acudiendo a las ferias y recuerda que detrás de cada atracción hay empresas familiares que asumen importantes inversiones para mantener viva una actividad con décadas de tradición en España.