La irrupción de la Inteligencia Artificial (IA) en el mercado laboral es incuestionable. Solo en España, se estima que destruirá sobre 400.000 empleos en 10 años. Pero la cuestión va más allá, y es que la tecnología está avanzando más rápido que el mercado normativo, viéndose ya casos donde los tribunales han tenido que paliar la falta de una normativa acorde. El último ejemplo lo tenemos este mismo mes de mayo, en China, con un trabajador cuyas tareas fueron asumidas por la IA. La empresa intentó reasignarlo a un puesto de menor categoría con una rebaja salarial y, al negarse a aceptar esta merma de sus condiciones laborales, fue despedido.
Según publicó el Tribunal Popular Intermedio de Hangzhou, y recoge la agencia china Xinhua, el empleado trabajaba en un centro de desarrollo de IA en la provincia oriental de Zhejiang. Se incorporó a la empresa en noviembre de 2022 como supervisor de control de calidad, con un salario mensual de 25.000 yuanes (sobre unos 3.127 euros).
Entre sus tareas estaba emparejar consultas de usuarios con grandes modelos de lenguaje y filtrar contenido ilegal o que vulnerara la privacidad. El objetivo era garantizar respuestas precisas de los sistemas de IA. Con el tiempo, este puesto lo asumió precisamente al completo ese sistema de Inteligencia Artificial, ofreciéndole la empresa un puesto de categoría inferior que, por ende, implicaba una reducción de salario.
Tras negarse Zhou, la compañía le despidió por causas objetivas, ofreciéndole una indemnización de 311.695 yuanes (alrededor de 38.977 euros). No conforme con ella, este reclamó por la vía judicial, solicitando una indemnización mayor. La justicia le ha dado la razón, declarando que el despido fue improcedente y debe compensarse con una mayor cuantía.
La sustitución por la IA no constituye un “cambio sustancial en las condiciones”
No conforme, la empresa presentó una demanda ante el tribunal del distrito y, posteriormente, ante el Tribunal Popular Intermedio de Hangzhou. Este debía determinar si la sustitución del puesto de trabajo impulsada por la IA constituye un “cambio sustancial en las condiciones objetivas”, lo que podría conllevar a la rescisión del contrato según la Ley de Contratos Laborales de China.
En este caso, el tribunal determinó que los motivos alegados por la compañía no constituían un “cambio sustancial”, señalando que no había logrado demostrar que el contrato se hubiera vuelto imposible de cumplir. Además, el puesto alternativo ofrecido a Zhou implicaba una reducción salarial sustancial, por lo que no se trataba de una propuesta de reasignación razonable. Así pues, consideraron el despido ilegal (en España, sería improcedente).
Para el abogado Wang Xuyang, esta sentencia manda un mensaje claro a las empresas: aunque pueden beneficiarse de la eficiencia de la IA, también deben asumir las responsabilidades sociales correspondientes. En estos términos, la justicia china ha dictado que la sustitución por la Inteligencia Artificial no justifica automáticamente la extinción del contrato.
En este contexto, y ante los interrogantes que deja la IA, Wang Tianyu, investigador de la Academia de Ciencias Sociales de China, declaró que “el progreso tecnológico puede ser irreversible, pero no puede existir fuera de un marco legal”. Así, como recoge la citada agencia, señaló la necesidad de salvaguardar la dignidad y los derechos de los trabajadores, lo que requiere un diseño normativo. Y es que estos no pueden asumir en exclusiva los costes de la transformación tecnológica.