Víctor Arpa, abogado laboralista: "Hemos conseguido una incapacidad permanente absoluta por migraña a una clienta"

Cuando los tratamientos fallan y el dolor impide trabajar con continuidad, rendimiento y normalidad, el cuadro encaja en la incapacidad permanente absoluta del artículo 194 de la Ley General de la Seguridad Social.

Víctor Arpa, abogado laboralista |Arpa Legal
Fecha de actualización:

La incapacidad permanente absoluta es el grado que limita a una persona a realizar cualquier tipo profesión u oficio, no solo el que desempeñaba. Para concederla, la Seguridad Social y los tribunales valoran cómo afecta la enfermedad a la capacidad real de trabajar de forma continuada, no únicamente el diagnóstico clínico. El problema aparece cuando la patología no deja signos a simple vista, es decir, cuadros como la migraña crónica refractaria, en los que el dolor incapacita pero la persona conserva movilidad y aspecto normal, suelen quedarse fuera del relato del tribunal médico en la primera valoración.

Eso es justo lo que le ocurrió a una clienta de Víctor Arpa (@abogadovictorarpa), abogado laboralista especializado en incapacidades, que ha conseguido para ella el reconocimiento de la incapacidad permanente absoluta tras la denegación inicial de la Seguridad Social. “Le hemos conseguido una incapacidad permanente absoluta por migraña a una clienta”, anuncia el letrado en un vídeo publicado en sus redes sociales. Detalla que la trabajadora llevaba años conviviendo con un cuadro de migrañas tan severas que ningún tratamiento conseguía aliviar.

Antes de explicar el resultado del caso, Arpa describe el día a día de la afectada. La luz, el ruido y el estrés le provocaban crisis intensas, y las urgencias hospitalarias se sucedían una tras otra. Había probado infiltraciones, botox y distintas medicaciones nuevas, sin que ninguna pauta lograra estabilizarla. Pese a ese historial, el primer dictamen administrativo fue contundente. “Lo peor es que la Seguridad Social le dijo que podía trabajar”, relata el abogado.

Esa negativa inicial es habitual en patologías que no se ven. El Equipo de Valoración de Incapacidades (EVI), que es el órgano del INSS encargado de proponer el grado de incapacidad, suele apoyarse en pruebas objetivables (radiografías, analíticas, escalas funcionales medibles). Con la migraña crónica refractaria (el término “refractaria” significa que ningún tratamiento consigue controlarla), las pruebas de imagen son normales y la limitación queda registrada solo en la historia clínica y los informes de neurología.

El criterio que aplicó el tribunal para revocar la denegación

Tras la denegación administrativa, el caso llegó al tribunal que finalmente lo resolvió a favor de la trabajadora. Y ahí es donde Arpa explica que la mujer llevaba años con migrañas crónicas refractarias, sufría más de 15 días al mes con dolor severo y, en sus propias palabras transmitidas por el abogado, “muchos días ni podía concentrarse, ni aguantar la luz, ni seguir horarios normales”.

No hace falta estar inmóvil para tener una incapacidad absoluta. Si no puedes trabajar con continuidad, rendimiento y normalidad, también existe incapacidad”, relata Arpa. Esa idea conecta con la línea seguida por los tribunales sociales en patologías invisibles como la fibromialgia, la fatiga crónica, los trastornos depresivos mayores o las migrañas refractarias. El grado superior de incapacidad exige acreditar que el trabajador no puede mantener un rendimiento laboral mínimo de forma sostenida, aunque conserve la movilidad física y el aspecto externo de normalidad.

Qué supone esta pensión para la trabajadora

El reconocimiento de la incapacidad permanente absoluta tiene dos consecuencias económicas concretas reguladas por la Ley General de la Seguridad Social. Por un lado, la pensión equivale al 100% de la base reguladora del trabajador, frente al 55% (o 75% a partir de los 55 años) de la incapacidad permanente total. Por otro, está exenta de IRPF, lo que convierte la cuantía bruta en cuantía neta en la declaración de la renta y eleva de forma sensible el poder adquisitivo respecto a otras pensiones contributivas que sí tributan.

A diferencia de la total, que solo inhabilita para la profesión habitual, la absoluta inhabilita para cualquier trabajo. El Real Decreto 1300/1995 regula el procedimiento, y la Seguridad Social revisa el grado cada dos años salvo que el dictamen fije otro plazo.

Para Arpa, esta resolución es relevante porque demuestra que las enfermedades invisibles también pueden encajar en el grado más alto cuando el cuadro está bien documentado por neurología y los tratamientos han fracasado de forma acreditada. “Si tú también llevas años con dolores, fatiga o una enfermedad que nadie entiende, no normalices sufrir”, termina el abogado.

Otras noticias interesantes

Lo más leído

Últimas noticias