Hacer la compra se ha convertido en todo un reto para el bolsillo de muchas familias españolas en los últimos tiempos. Y es que productos tan esenciales y básicos en nuestra dieta diaria como los huevos han experimentado un encarecimiento brutal, dejando de ser esa opción súper económica que nos sacaba de un apuro rápido en cualquier cena. Ahora el precio de los huevos es para tenerlo en cuenta cada vez que echemos una docena al carro de la compra.
Los precios están por las nubes y los consumidores lo notan indignados cada vez que pasan por caja. Sin embargo, los profesionales que se encuentran al otro lado de la cadena alimentaria también están sufriendo en sus propias carnes las duras consecuencias de una tormenta perfecta que está asfixiando por completo al sector avícola.
Plagas sanitarias y suministros por las nubes
Eloy Ureña, ganadero y máximo responsable avícola de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), sabe lo que está pasando realmente. Él mismo advierte de que el encarecimiento desde el origen está matando a los productores, ya que los precios han escalado "50 céntimos la docena en el último año".
Por un lado, señala que el consumo se ha incrementado "una barbaridad", algo que agradece ya que los granjeros habían "pasado muy malos momentos". Pero, por otro lado, la sanidad animal les ha jugado una mala pasada. "España estuvo exenta de influencia aviar en granja, pero este año llevamos varios casos", lamenta sobre cómo la gripe aviar está afectando a los huevos de granja y a la producción.
A todo esto hay que sumarle una brutal inflación en el día a día de las instalaciones. "Antes nos costaba 60 céntimos el gas licuado, pero ahora ha subido a 82 céntimos", afirma muy preocupado Eloy.
Nuevas normativas y un descenso de la producción
Asimismo, los costes laborales también han impactado en los números de las granjas, especialmente al actualizar los sueldos por la subida del Salario Mínimo Interprofesional hasta los 1.184 euros mensuales. Encima, el sector se enfrenta a la adaptación continua a las nuevas leyes, como el real decreto de bienestar animal, que obliga a dar más espacio a las aves. Algo que, en palabras del ganadero, les genera mucha "incertidumbre" de cara al futuro y ralentiza el trabajo.
Por lo que todo este cóctel explosivo de problemas ha provocado un vacío importante en el campo. Preguntado sobre si la cesta de la compra seguirá subiendo, Eloy es directo y responde que no tiene "una bola de cristal, pero tenemos 2 millones de gallinas ponedoras menos, lo que supone 2 millones de huevos menos".
Entonces, con un censo de aves drásticamente mermado y unos costes estructurales que no dejan de crecer mes a mes, la escasez del producto marca el mercado actual. Y es que parece bastante difícil que la humilde docena de huevos vuelva a sus precios mínimos a corto plazo.

