Mientras el Gobierno y los sindicatos mayoritarios celebran acuerdos a largo plazo, desde la Unión Sindical Obrera (USO) se lanza una advertencia severa: la realidad de los beneficios empresariales no está llegando a las nóminas, y el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) está siendo “canibalizado” por “triquiñuelas” contables en las empresas.
Joaquín Pérez, secretario general de USO, se muestra tajante en esta entrevista exclusiva de NoticiasTrabajo. Para el líder sindical, España no solo sufre una crisis de precios, sino también de “valentía negociadora” que está dejando a los trabajadores con una pérdida de poder adquisitivo histórica.
“Hace falta un nuevo incremento del SMI”
A pesar de los incrementos legales del SMI, la letra pequeña de las nóminas está desvirtuando el impacto real en el bolsillo de los trabajadores. Pérez denuncia la picaresca empresarial que utiliza conceptos técnicos para neutralizar las subidas decretadas por el BOE.
“Hace falta un nuevo incremento del Salario Mínimo Interprofesional. Tendría que haber una subida mínima que estuviese estipulada ya de partida para el año siguiente”, propone Pérez para evitar la incertidumbre anual.
Sin embargo, su mayor preocupación es el control normativo: “Delimitar muy bien normativamente que ese salario mínimo interprofesional sea real, que no lo absorban los complementos o de otras terminologías que meten en las nóminas”, detalla.
Según el secretario general, aunque las sentencias judiciales han acotado estas prácticas, el fraude se reinventa: “Nuevos sectores o nuevos complementos que se han ido generando con ea capacidad de ser absorbidos sí que lo estamos viendo”, dice a NoticiasTrabajo.
Crítica feroz al AENC: “Es una barbaridad firmar a cuatro años”
El Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC), la hoja de ruta que firman patronal y sindicatos mayoritarios, es para la USO un modelo agotado que peca de superficialidad y falta de realismo económico.
“Esperamos poco. Somos bastante críticos con ese modelo de negociación colectiva porque realmente no nos parece un diálogo social efectivo”, confiesa Pérez. El líder sindical critica que el acuerdo se llene de “contenidos de relleno” y “obviedades para engordar el papel” que no se traducen en normas reales.
“Es simplemente un papel marco que muchas veces nos sirve para ponernos tope por arriba en la negociación colectiva”, añade. Pero el error más grave, según Pérez, es la temporalidad en un mundo volátil.
“En un contexto de tanta inestabilidad, que no sabemos cómo se puede disparar la inflación, no tiene ningún sentido estar hablando de la subida salarial de cuatro años. Es una barbaridad”, sentencia.
Producir más barato, cobrar menos
Los datos de la última década dibujan una transferencia de riqueza sin precedentes. Desde 2008, los salarios han subido un 31,6%, pero la cesta de la compra ha escalado un 54,3%. “Hay una brecha de 20 puntos de pérdida de poder adquisitivo real en comer respecto al trabajo”, recuerda Pérez.
La indignación del sindicato nace de una evidencia técnica, ya que la tecnología ha reducido los costes de producción, pero ese ahorro no se reparte. "Hoy puedes producir y vender con muchos menos costes de lo que se hacía hace unos años, y por lo tanto eso tiene que redundar en que las condiciones laborales sean mejores en términos de jornada, de condiciones laborales y, por supuesto, salariales".
Lo que propone USO sobre los salarios
Frente a la tesis patronal de que subir salarios destruye empleo, Joaquín Pérez defiende que es la única vía para dinamizar el país. Para USO, el reparto de beneficios en sectores con márgenes extraordinarios es una cuestión de justicia y de eficiencia económica.
"Buenos salarios, gente que pueda acceder a una vivienda, que pueda consumir lo básico y también tener tiempo para su ocio y proyecto personal, evidentemente genera riqueza y genera movimiento económico", concluye Pérez.
El sindicato insiste en que la "humanización del empleo" pasa por entender que el trabajador no es solo un coste de producción, sino el motor principal del consumo y la estabilidad social.