En un momento donde países como España están incentivando la jubilación demorada, con penalizaciones en la anticipada, sorprende ver cómo algunas personas consiguen adelantar su edad de retiro hasta los 50 años. Y es que, aunque es difícil, no es imposible. Ivy Ge lo ha demostrado, jubilándose a esta edad para empezar a vivir su vida soñada: “al cumplir los 50 años, dejé mi trabajo como farmacéutica y me mudé de San Francisco a Ajijic, México”.
Para conseguirlo, tuvo que investigar a fondo y administrar sus finanzas para poder vivir por su cuenta hasta los 67 años aproximadamente, cuando ya tendría derecho a la pensión de jubilación de la Seguridad Social según el sistema estadounidense. “Sobre el papel, lo había hecho todo bien: investigué a fondo, elegí un precioso pueblo a orillas de un lago e hice todos los cálculos”, afirma.
Ahora, al mismo tiempo, reconoce que para lograr una jubilación anticipada sostenible y satisfactoria en el extranjero “se necesita algo más que simplemente mudarse a un lugar con un coste de vida más bajo”. De hecho, ella tuvo que elaborar todo un ‘plan’ ya en el destino pero, después de tres años, cree que ya lo ha conseguido: “me he construido una vida que me encanta”, cuenta en primera persona para ‘Business Insider’.
Cómo jubilarse anticipadamente con éxito
Lo primero que hizo Ivy fue averiguar qué significaba realmente “sostenible” en la práctica, Para ella, era “sentirme a gusto y vivir cómodamente, sin dejar de estar preparado para lo inesperado”. Al jubilarse a los 50 años, quería asegurarse de que podía mantenerse otros 17 años, hasta que pueda acceder a la pensión completa, por lo que creó un sistema financiero sostenible.
¿Cómo? “Tuve en cuenta el estilo de vida que deseaba, mis objetivos para una segunda carrera profesional, las inversiones en renta fija y el legado a largo plazo”. Por ejemplo, en su caso quería seguir visitando a su familia regularmente en San Franciso y poder dedicarse a la escritura “sin tener una necesidad inmediata de ingresos”.
Por ello, dio prioridad a hacer crecer sus cuentas de ahorro de alto rendimiento e invertir en certificados de depósito, fondos de bonos a corto plazo y fondos del mercado monetario para cubrir los gastos de manutención. También contrató a un asesor financiero para diversificar el resto de su cartera con el fin de lograr crecimiento y estabilidad, de modo que, tras la mudanza, pudiera centrarse en el trabajo creativo en lugar de en las fluctuaciones del mercado.
“Sabía que tenía que elaborar un presupuesto para mantener mis gastos anuales bajo control, así que empecé a calcular cuánto necesitaría para cubrir mis necesidades básicas sin dejar de disponer de dinero extra para viajar, formarme y hacer frente a emergencias”, explica en el citado medio.
El primer año lo pasó preparándose, probando cosas y adaptándose al ritmo local. Así, gracias a la ayuda de los autóctonos, elaboró una lista con las tiendas de alimentación más baratas y los ‘manitas’ y médicos de confianza, para que los gastos inesperados futuros tuvieran menos probabilidades de disparar su presupuesto.
“Llevé un control de todos mis gastos en una hoja de cálculo, desglosándolos por categorías para saber exactamente en qué se gastaba mi dinero. Esto me ayudó a planificar el año siguiente”, añade. Tras unos meses de alquiler, compró una casa que ya se ha convertido en su hogar, al igual que es una inversión a largo plazo.
Durante su segundo y tercer año, se ha centrado más en la planificación estratégica y en perfeccionar sus planes. Con la ayuda de su asesor financiero, reestructuró mejor su cartera de acuerdo con sus necesidades de jubilación anticipada y creó un fondo de emergencia al que pudiera acceder fácilmente. También revisó sus seguros de salud: “dada mi buena salud, decidí pagar de mi bolsillo las visitas al médico en lugar de contratar un seguro médico en México. Esto redujo mis gastos y también me facilitó posponer las revisiones rutinarias”.
Ya en el tercer año, preparó su testamento, las designaciones de beneficiarios y un plan sucesorio transfronterizo. También elaboró un plan de emergencia en caso de una crisis de salud, que incluía en qué hospital le gustaría recibir atención, cómo pagaría y a quién llamar si algo salía mal. Tras todo esto, pudo fijar su presupuesto y empezar a ajustarse a él.
“Podré mantener mi estilo de vida actual durante muchos años más”
Tras estos primeros años, Ivy asegura que tomó la decisión correcta, feliz de haberse jubilado anticipadamente en México y de “darme la oportunidad de llevar una nueva vida según mis propios términos”. Sus inversiones económicas han empezado a dar sus frutos y puede dedicarse más a la escritura y otros trabajos creativos que le “llenan de energía”.
“Esta es una visión general simplificada: planificar una jubilación en el extranjero también implica lidiar con visados y muchos otros aspectos logísticos”, reconoce, advirtiendo de que lleva mucho tiempo crear un sistema que resista durante décadas. Pese a ello, afirma que está segura de que “podré mantener mi estilo de vida actual durante muchos años más”.

