La mayoría de personas, al llegar a cierta edad, empiezan a pensar en la jubilación como una retirada de la vida laboral para pasar a otra vida distinta en la que poder llevar a cabo sus proyectos o actividades preferidas. Ander Eriksson, un sueco de 83 años, lleva décadas plantando cara a los conceptos de vejez, tercera edad o pensionista. Y lo hace conduciendo un autobús de su propia empresa, Rosa Bussarna. Ha viajado por medio mundo y, lejos de retirarse, cree que “podría continuar 20 años más”.
Su empresa es muy conocida entre los aventureros suecos (y cada vez de más lugares) porque es clave en las rutas ‘mochileras’ nórdicas. Trabaja también desde el despacho, ya que es el director, y lo ha decorado a su gusto. Está casi obsesionado con mantenerse en forma y ha preparado un ‘circuito’ con lianas o anillas con las que realizar ejercicio. Así lo ha contado en una entrevista para Hemtrevligt. “No puedo imaginarme fuera de aquí, lo que más me gusta es viajar, cuando tengo que sentarme al papeleo… es distinto”.
Empezó a trabajar como director de un hotel
Ander es natural de Ange, una pequeña localidad situada al oeste de Medelpad, y comenzó su trayectoria laboral dirigiendo el hotel de sus padres con 24 años. Pero no le gustaba la rutina, de modo que en 1969 compró un autobús Scania de 11 metros y decidió marcharse a la India con un amigo.
Empezaron con la idea de viajar “por placer”, y para poder pagar los gastos vendieron por el camino unos 400 zuecos. También recogían personas que estaban haciendo autostop y que luego pagaban un pequeño ‘peaje’. “En ese momento no pensaba que iba a dedicar mi vida a esto”, afirma.
“Entonces pensamos en algo que llamase la atención” y dieron con el nombre Rosa Burssana y el color de los coches. Pasaron a ser conocidos como ‘pinkcare’, y en poco tiempo “nos identificaban como un símbolo de aventura”.
“No dejes que la vida se escape”
Durante 55 años, Ander ha recorrido desiertos, cruzado Asia y pasado por situaciones que jamás hubiera imaginado. “En Irán, en 1978, varios manifestantes lanzaron botellas contra nuestro autobús en medio de los disturbios previos a la revolución”, recuerda o “en otro momento nos fuimos al Sáhara con temperaturas de 52 grados durante varios días”.
Ahora ha decidido que se irá a Mongolia en moto “tengo la necesidad de seguir adelante”. Y en medio, su nuevo proyecto, “vamos a hacer una pequeña aldea dentro de la selva de Filipinas para los antiguos viajeros de la compañía, con bungalows, piscina y cuerdas en las palmeras para jugar y trepar”.
“La jubilación es una formalidad administrativa”
La jubilación para él es un procedimiento administrativo, no una realidad vital. “Dejar de trabajar no entra en mis planes. Mientras tenga salud, seguiré al volante”, ha asegurado. Porque habla de su día a día con absoluta normalidad. “Puedo hacer ejercicio varias veces al día en la oficina con unas anillas romanas que hay colgadas del techo, aguanto hasta 40 minutos”.

