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La despiden tras 18 años por no tener ni una sola pulsación en 143 horas: “puede que vaya de compras de vez en cuando, pero no todo el día”

A través de un sistema de control descubrieron que no trabajó ni una sola hora en 4 días y llegó tarde más de 40 días.

Una mujer mirando su móvil desde la cama, sin trabajar en el ordenador
Una mujer mirando su móvil desde la cama, sin trabajar en el ordenador |Envato
Esperanza Murcia
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Cada vez más trabajadores prestan sus servicios a distancia, mediante el teletrabajo, si bien en España su implantación sigue siendo más lenta. Pese a ello, aunque sea por días sueltos, es un modo con el que casi todos los empleados se siente familiarizado. Motivo que ha llevado a las empresas a implantar medidas de control para analizar la productividad cuando se trabaja en remoto.

Y es que estar en casa no protege del despido. Suzie Cheikho lo sabe bien: tras 18 años en la misma compañía de seguros, fue despedida después de que sus jefes comenzaran a supervisar su actividad en el ordenador portátil de empresa. Para ello, usaron una tecnología que mide el registro de pulsaciones de las teclas.

Gracias a este sistema, tal y como recoge el medio ‘News’, pudieron saber el número de veces que pulsó físicamente el teclado durante 49 días laborables entre octubre y diciembre, con unos resultados sorprendentes: la investigación reveló que no trabajó las horas que le correspondían según su horario durante 44 días, llegó tarde 47 días, salió antes de tiempo 29 días y no trabajó ni una sola hora en 4 días.

Los días que sí se conectó, registró una “actividad de pulsaciones muy baja” y no registró ninguna pulsación durante 117 horas en octubre, 143 horas en noviembre y 60 horas en diciembre. Su promedio fue de 54 pulsaciones por hora durante el periodo de vigilancia, lo que demostró que “no acudía al trabajo ni realizaba las tareas que se le exigían”.

Esta baja actividad se tradujo en el incumplimiento de plazos y la falta de asistencia a reuniones, lo que le impidió cumplir con sus tareas de consultora y que la empresa, Insurance Australia Group (IAG), recibiera una multa por el organismo regulador del sector.

“A veces la carga de trabajo es un poco escasa, pero nunca he dejado de trabajar”

La trabajadora, según indica el citado medio, aseguró que “no creía ni por un minuto” que los datos fueran ciertos, pero no mostró ninguna prueba de que hubiera estado conectada y trabajando cuando el informe indicaba que no lo había hecho. “A veces la carga de trabajo es un poco escasa, pero nunca he dejado de trabajar”, afirmó a sus superiores, según las conclusiones de la Comisión de Trabajo Justo (FWC, por sus siglas en inglés).

“Puede que vaya de compras de vez en cuando, pero no es durante todo el día. Necesito un tiempo para reflexionar sobre esto y presentaré una respuesta”, señaló, explicando posteriormente que había revisado los datos para buscar una explicación a las horas que faltaban, pero que “realmente no recuerda por qué ni cómo es que el número es tan bajo”.

“He intentado revisar los correos electrónicos y los mensajes para ver si puedo explicarlo”, agregó al respecto, sin éxito. En su defensa, alegó que había pasado por muchos problemas de salud mental, defendiendo que habían afectado a su rendimiento y a su trabajo.

También afirmó que siempre empezaba a la hora prevista, pero que tenía “algunas cosas entre manos” debido a una lesión, explicando que enviaba un mensaje por la aplicación Teams para avisar a sus superiores cuando tenía citas médicas y que “recuperaba el tiempo perdido después”. De nuevo, expresó que estaba “desconcertada y sorprendida” por los datos, puso en duda su exactitud y afirmó que utilizaba otros dispositivos distintos de su ordenador para iniciar sesión cuando tenía “problemas con el sistema”.

Reclama el despido, pero es procedente

Aunque la empleada impugnó el despido, la FWC desestimó su demanda, al considerar que fue despedida por una “causa justificada de conducta indebida”. En su demanda, Cheikho alegó que su empresa tenía un “plan premeditado para apartarla de la empresa y que se la había tomado como blanco debido a sus problemas de salud mental”.

La comisión, sin embargo, rechazó este argumento, ya que no presentó ninguna prueba que lo acreditase ni tampoco había indicios de discriminación. La compañía, de hecho, le advirtió formalmente en noviembre de 2022 sobre su rendimiento y se le sometió a un plan de mejora. Así, las pruebas demostraban que “no estaba trabajando como se le exigía durante su horario laboral” mientras era supervisada.

Por otro lado, la empleada afirmó que utilizaba su teléfono para determinadas tareas, pero la empresa demostró que era necesario que usar su ordenador portátil para desempeñar las funciones. Así, la comisión desestimó su demanda y declaro el despido procedente.