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Funcionarios de la Seguridad Social coinciden: "Retrasar un año la jubilación puede suponer un pago único de más de 8.000 euros"

La Seguridad Social premia de tres formas diferentes retrasar la edad de jubilación, pero la elección se cierra el mismo día de la solicitud y no se puede modificar después.

Alfonso Muñoz Cuenca, funcionario de la Seguridad Social
Alfonso Muñoz Cuenca, funcionario de la Seguridad Social |YouTube
Francisco Miralles
Fecha de actualización:

La jubilación demorada es aquella por la que los trabajadores deciden seguir trabajando y retrasar su edad ordinaria de jubilación. La Seguridad Social premia esta modalidad con incentivos económicos, debido a que la esperanza de vida cada vez aumenta más, por lo que cada vez hay más jubilados y un mayor gasto en pensiones.

El artículo 210.2 de la Ley General de la Seguridad Social (se puede consultar en este BOE) que regula la demora de la jubilación, explica que estos incentivos se podrán cobrar de maneras diferentes: un 4% extra por cada año completo trabajado, un pago de golpe al jubilarse o una combinación de ambas. Ahora bien, ¿cuál es la mejor decisión, teniendo en cuenta que se debe tomar el mismo día de la solicitud del retiro?

Alfonso Muñoz Cuenca, funcionario de la Seguridad Social especializado en pensiones, explica que “por retrasar un año, solamente un año, tu jubilación, la Seguridad Social puede darte una gratificación de 8.000 euros o más”. La cuantía exacta dependerá de las bases de cotización y de los años trabajados, pero estos deben ser completos, ya que así lo fija la norma.

Retrasar la edad de jubilación es atractivo, ya que, tal y como explica Alfonso, la pensión media de jubilación se sitúa en los 1.569 euros mensuales (según los últimos datos de la Seguridad Social, 1.572 euros) y esta suele ser, por norma general, la principal fuente de ingresos del pensionista.

Ahora bien, aunque es un aliciente para el pensionista, hay que pensarlo bien, ya que, como explica Alfonso, hay tres formas de cobrarlo y la forma de pedirlo es en el momento de solicitar la pensión.  “Esta elección se debe hacer justo en el momento de la solicitud y no se puede modificar con posterioridad”, avisa Muñoz.

Como explica, la cantidad a cobrar depende del total de años cotizados y las bases de cotización. Es decir, que “cuanto más alta sea la pensión que te corresponda al jubilarte y más años de cotización tengas, mayor será normalmente el incentivo económico por retrasar tu jubilación”, relata. Por este motivo, en algunos casos la “cantidad puede superar perfectamente los 10.000 euros por cada año de demora”.

Esta cuantía se actualiza cada año junto con la pensión máxima y, aunque en el vídeo no se detalle, la Seguridad Social explica en su página web que la misma no se verá limitada. Es decir, que la cantidad no se verá topada por la pensión máxima en el caso de que decidamos cobrarla mes a mes, al igual que ocurre con el complemento por brecha de género.

Hacienda recorta parte de ese incentivo a través del IRPF

Cobrar la jubilación demorada a tanto alzado es un ingreso en la cuenta del jubilado como rendimiento, por lo que también debe tributar en el IRPF. “Esta cantidad no está exenta de impuestos. Es decir, este pago único tributa a efectos del IRPF como rendimientos del trabajo. Por tanto, Hacienda se llevará una parte en base a los ingresos y la situación personal”, explica Alfonso. Por este motivo, al año siguiente Hacienda lo incluirá en el IRPF.

Cobrar este incentivo de golpe puede suponer que el jubilado salte ese año de tramo en la tabla de retenciones de IRPF. En una pensión situada en los tramos de entre el 30% y el 37% del IRPF, la cantidad neta puede estar bastante por debajo del bruto declarado, según el resto de rentas del año. Por ello, Muñoz dice que “la cantidad neta que reciba será inferior a la que ya hemos comentado”.

Para terminar, Alfonso hace una reflexión sobre qué elección a la hora de cobrar el incentivo es mejor. “Es razonable entender que esta decisión de retrasar un año nuestra edad de jubilación no la valoremos solo desde el punto de vista económico”, apunta. Salud, condiciones laborales, calidad de vida y proyectos personales pesan tanto como el incentivo en el momento de firmar la solicitud. “Es importante conocer estos incentivos porque pueden ayudar a tomar una decisión más informada y a planificar mejor el futuro financiero”, finaliza Muñoz.