Una anciana de 94 años se queda sin poder salir de casa ni recibir atención médica porque sus vecinos levantaron una valla delante de su puerta bloqueándole el paso

La jubilada aseguraba que el fisioterapeuta no podía acceder a la vivienda tras el cierre del camino compartido.

Una imagen de la valla |Actu.fr - Le Répulicain
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Los conflictos vecinales por lindes o accesos compartidos en muchas ocasiones suelen acabar en discusiones e incluso en los tribunales, pero en algunos casos las consecuencias pueden ir mucho más allá. Eso es lo que le ha ocurrido a Jeanne, una mujer de 94 años que vivía en un pueblo francés y que aseguró haberse quedado prácticamente aislada después de que sus vecinos levantaran una valla que bloqueaba el acceso a su vivienda.

Según recogió el medio francés Le Républicain, la situación afectaba directamente a su día a día, ya que la jubilada, que necesitaba cuidados y sesiones de fisioterapia, no podía recibir correctamente atención domiciliaria porque los profesionales sanitarios no tenían forma de entrar en la casa.

A sus 94 años, la mujer explicó que no entendía como habían llegado a esa situación. Según explicó, varios años antes, decidió vender varias parcelas colindantes a su vivienda. Una joven pareja compró uno de esos terrenos para construir su casa, incluyendo un camino que históricamente era compartido entre ambas propiedades.

Un error en los planos acabó bloqueando el acceso

El problema surgió porque, según explicó el abogado de la anciana, el encargado de medir y delimitar terrenos y propiedades no incluyó correctamente la vivienda de Jeanne en los documentos oficiales. Como consecuencia, el camino compartido aparecía únicamente como propiedad de la pareja vecina.

Con esa documentación, los nuevos propietarios solicitaron permiso al ayuntamiento para instalar una valla cerrando el acceso. El consistorio autorizó la obra porque, según explicó posteriormente el abogado de Jeanne, la normativa urbanística no obliga a comprobar si existen otros copropietarios afectados.

“Si se hubiera comprobado correctamente, habría sido necesario el consentimiento de todos los propietarios, y eso nunca ocurrió”, aseguró el letrado.

Jeanne y su hijo llevaron el caso ante los tribunales, pero la justicia acabó dando la razón a los vecinos al considerar que el permiso de construcción cumplía formalmente con la normativa.

La tensión entre ambas partes aumentó rápidamente. El hijo de la anciana llegó incluso a arrancar parte de la valla para permitir el paso. “Perdí la paciencia después de tres días. La salud de mi madre es lo primero”, explicó. Los vecinos respondieron presentando una denuncia por daños materiales.

Mientras el proceso se resolvía la anciana continuaba  viviendo prácticamente aislada. Según su entorno, la imposibilidad de acceder libremente a la vivienda estaba complicando tanto las visitas como la atención sanitaria que necesitaba.

Por su parte, el abogado de la joven pareja rechazó que existiera una “perturbación ilegal” y sugirió que podría alcanzarse una solución amistosa, proponiendo incluso abrir otro acceso por una zona distinta del jardín.

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