La planta tropical que está sustituyendo a la lengua de suegra en las casas por su tamaño, rapidez y aire selvático

El Philodendron selloum crece rápido, ocupa espacio sin recargar y aporta el verde frondoso que las cintas y las sansevierias no consiguen. Se ha convertido en la apuesta más vista en cuentas de interiorismo durante el último año.

Philodendron selloum |Envato
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La Sansevieria, conocida popularmente como lengua de suegra o lengua de tigre, lleva décadas siendo la opción más cómoda para quien quiere tener una planta en casa que no se muera. Aguanta con muy poco riego (suele ser suficiente con una vez cada 15 días) y sobrevive en espacios con muy poca luz. Sobre su aspecto, ofrece una estética muy vertical y rígida, pero choca con las tendencias actuales de decoración y estética.

El Selloum, por el contrario, posee unas hojas grandes, brillantes y profundamente recortadas, lo que recuerda a una planta tropical traída de la selva. Crece hacia los lados con facilidad, por lo que puede llenar un rincón que tengas vacío en pocos meses y aporta el aire selvático que se ve en las revistas de diseño más ‘cool’ de los últimos años.

Cuidados básicos

A diferencia de lo que parece por su aspecto, no es una planta exigente. Necesita estar cerca de una ventana donde reciba luz natural abundante, pero filtrada. El sol directo le quema las hojas y las deja con manchas marrones que ya no se recuperan. No obstante, puede sobrevivir con poca luz.

El riego es moderado, una vez por semana en primavera y verano y cada 10 o 15 días en invierno. La señal para regarla es muy clara, y es cuando la capa superior del sustrato esté seca al tacto. Si las hojas amarillean, casi siempre es por exceso de agua, no por falta.

Conviene mantenerla lejos de corrientes frías, radiadores directos y cambios bruscos de temperatura. Una temperatura estable entre 18 y 25 grados es ideal.

Trasplante y crecimiento rápido

Crece tan rápido que necesita un cambio de maceta cada uno o dos años. La señal es ver las raíces saliendo por los agujeros de drenaje o un crecimiento que se frena de golpe. La maceta nueva debe ser apenas un par de centímetros más ancha, no mucho más, porque el exceso de tierra retiene humedad y pudre las raíces.

El sustrato adecuado es uno suelto y bien drenado, mezclando tierra para plantas de interior con perlita o trozos de corteza de pino. La primavera es el mejor momento para trasplantarla y, después, conviene no abonarla durante un mes y mantener un riego suave.

Para acelerar su crecimiento, hay tres trucos que funcionan: limpiar las hojas con un paño húmedo cada dos semanas para que reciba mejor la luz, fertilizar cada 15 días en primavera y verano con un abono universal, y girar la maceta cada cierto tiempo para que crezca pareja.

Con esos cuidados, en menos de un año transformará ese rincón apagado que tienes en casa en una zona viva.

Cuidado si tienes mascotas

El Selloum es tóxico para perros y gatos si lo mastican. Sus hojas contienen oxalato cálcico, que produce irritación en la boca, salivación y vómitos. No es mortal, pero podría exigir una visita al veterinario, por lo que lo mejor es ahorrarnos el susto (y la posible factura económica).

Ahora, no hay que descartarla tampoco por esta razón. Basta con colocarla fuera del alcance de los animales, como en una habitación en la que no entren o en una superficie alta (pero resistente, ya que la planta crece bastante).

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