La falta de relevo generacional y la gran demanda en servicios como las reformas hacen que las empresas del sector de la construcción cada vez les cueste más encontrar trabajadores, y más aún que estén preparados o tengan la experiencia necesaria. Solo hay que ver que en España faltan 700.000 albañiles para saber cómo de alarmante es la situación en este ámbito laboral.
Tony, un albañil de Peligros (Granada) que lleva muchos años trabajando en la obra y es gerente de su propia empresa, ‘Tony Multiservicio’, ha querido reivindicar el trabajo que hacen aquellas personas que se dedican a la construcción, a veces poco reconocido. Recientemente le dieron el premio al "obrero más completo" y ahora Tony defiende en una entrevista con el pódcast Sector Oficios la necesidad de valorar económicamente a los trabajadores que están en las obras.
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"De 1.800 a 2.800 euros al mes" por un oficial autónomo y resolutivo
Para Tony el valor de una persona que de verdad sepa trabajar y domine realmente el oficio sin mucha ayuda justifica del todo el sueldo que gana, más incluso que en otros sectores. "Un hombre que lo deje en la obra y no tenga que tocar nada, y a lo mejor, de 1.800 a 2.800 euros y se los doy. Un tío que te saque, que no te dé problemas", asegura, destacando que un oficial con experiencia real "los vale".
Lo difícil para las pequeñas empresas es que los costes son altos y el tiempo que exige formar a jóvenes sin experiencia previa a veces no les compensa. "Ahora metes un joven y le tienes que pagar a lo mejor, digo yo, 1.200 o 1.300 euros a un peón, más seguro, más esto, más lo otro. Cuando te quieras acordar, entre eso y que tienes que estar pendiente porque pierdes tu tiempo en enseñarle", asegura. Esta barrera de aprendizaje frena la contratación de aprendices, a pesar de que la estabilidad en el sector está garantizada.
Aprendió de su padre y ahora enseña a su hija Saray
El propio Tony aprendió el oficio gracias a su padre, Rafa, con quien empezó a ir a las obras desde los siete u ocho años: "¿Me ha pegado un calderetazo? Me ha tirado una talocha... ¿Lo ha torteado? Sí, me lo ha tirado porque yo... me regañaba y, como era ya viejo y fumaba... talocha, lo que tuviera en la mano, me lo lanzaba". Un aprendizaje difícil que hoy le permite dominar la albañilería, electricidad, fontanería e instalación de chimeneas.
Hoy, la historia se repite con orgullo. Su hija Saray trabaja codo con codo con él tras cursar bachillerato: "No me la... no me la imaginaba en la obra, no me la imaginaba. Y... y la veo ahora, sí, ya no te queda otra. Ahora sí la veo y estoy muy contento con ella, ya te digo, vamos más contentos a trabajar", confiesa Tony.