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España necesita 700.000 albañiles y la falta de mano de obra dispara los costes y frena la creación de vivienda

La burbuja inmobiliaria de 2008 provocó que el talento joven huyera del sector, creando ahora una crisis de envejecimiento y falta de relevo generacional ante un país que necesita vivienda

Un trabajador en la construcción
El gran problema actual es que los andamios se están quedando vacíos porque los jóvenes ya no quieren subir |Envato
Francisco Miralles
Fecha de actualización:

La construcción atraviesa un mal momento en España porque necesita mano de obra para atajar un problema (por no decir el mayor de todos), que es el de la vivienda. Este sector es clave para el Producto Interior Bruto (PIB) -el cual se ve amenazado- y las patronales y expertos avisan de que nuestro país necesita 700.000 profesionales para trabajar en la construcción, si no se quiere paralizar el crecimiento económico.

Esta falta de mano de obra provoca un efecto dominó donde la última pieza es la vivienda. Por eso, las obras se retrasan cada vez más y, cuando se construye algo, es más caro. Con todo esto, al final quien sale perjudicado es el propio ciudadano, que ve cómo no se pueden hacer pisos al ritmo que se necesita, por lo que los precios de la vivienda siguen subiendo y tanto comprar una vivienda como alquilarla es imposible.

Para entenderlo bien hay que partir desde la burbuja inmobiliaria y la crisis que provocó la Gran Recesión de 2008. El hundimiento del sector supuso la expulsión de más de un millón de trabajadores, reduciendo a menos de la mitad su presencia en el mercado laboral. Aquellos profesionales se reciclaron en áreas como los servicios o la hostelería, por lo que nunca regresaron. Ahora nos encontramos con una ausencia total de relevo generacional que, si sumamos los bajos salarios, da como resultado que los jóvenes rechacen este sector y miren a otras alternativas.

Según las estadísticas, apenas el 10 % de las plantillas de la construcción tiene menos de 30 años, mientras que casi una cuarta parte rebasa los 55. Es decir, una gran parte de los trabajadores actuales están a las puertas de la jubilación.

A todo esto hay que sumar que la construcción está cambiando y ahora se buscan perfiles más tecnológicos. De esta forma, ya no solo hacen falta albañiles de toda la vida, sino también expertos en diseño digital, técnicos en eficiencia energética y operadores de maquinaria moderna. El problema es que estos profesionales con habilidades tan específicas son muy difíciles de encontrar.

Inflación laboral y encarecimiento de materiales

Toda esta falta de jóvenes, sumada a los problemas actuales, ha terminado por ahogar los presupuestos en este inicio de 2026. El aluvión de fondos europeos (especialmente ligados a los programas Next Generation) destinados a la rehabilitación energética de edificios ha generado un pico de demanda de forma repentina. La falta de trabajadores ha hecho que la ley de la oferta y la demanda encarezca tanto los salarios como los costes laborales en más de un 5 %.

Por otro lado, los conflictos internacionales (como la guerra en Ucrania o la tensión en Irán) han provocado que los materiales de obra se disparen un 12 %. Todo esto ha creado una "tormenta perfecta" donde las empresas apenas ganan dinero y se vuelve casi imposible construir vivienda social barata o arreglar las casas más viejas del país.