El calor extremo se ha convertido en un riesgo laboral para millones de trabajadores en España. Según los datos difundidos por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), más de 5,5 millones de personas, el 26% del total, aseguran haber estado expuestas a temperaturas extremas tanto en interiores como en exteriores, una cifra superior a la media europea, situada por encima del 20%.
Esta exposición afecta especialmente a quienes trabajan al aire libre o en entornos con una elevada carga térmica. De acuerdo con el INSST, los sectores más afectados son la agricultura y la pesca, la construcción, los suministros y la minería, donde se concentran trabajos como agricultores, pescadores, albañiles, operarios de obra, personal de mantenimiento, trabajadores de suministros o empleados de explotaciones mineras.
El problema no se limita a pasar calor durante el trabajo. Segun recogen desde Europa Press, el INSST advierte de que las altas temperaturas pueden provocar golpes de calor, insolaciones, agotamiento y fatiga, además de afectar a la concentración, la memoria a corto plazo, la coordinación motriz o la percepción visual, lo que incrementa también el riesgo de accidentes laborales.
Los accidentes laborales aumentan un 17,4% durante las olas de calor
El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo recuerda además que los accidentes laborales aumentan un 17,4% durante las olas de calor. En los trabajos a la intemperie, el riesgo puede cambiar a lo largo del día en función de la temperatura, la humedad, la radiación solar o la velocidad del aire.
Por eso, el organismo insiste en que el estrés térmico no depende únicamente de la temperatura que marca el termómetro. También influyen la intensidad de la actividad física, la ropa de trabajo y el tiempo de exposición, factores que pueden aumentar la carga térmica que soporta el cuerpo durante la jornada.
Entre las medidas preventivas recomendadas figuran la modificación de horarios, la reducción de la exposición al calor y a la radiación solar y, en determinadas situaciones, la paralización temporal de tareas para garantizar la seguridad y salud de las personas trabajadoras.
Agricultura, pesca y construcción, entre los trabajos más expuestos
Además de las altas temperaturas, la radiación solar intensa supone otro riesgo importante para quienes trabajan al aire libre. En España, unos 3,8 millones de trabajadores, equivalentes al 17% de la población activa, desarrollan su actividad bajo exposición solar intensa, frente al 12% de la media europea.
Los trabajos más afectados son los que se desarrollan a la intemperie o en condiciones de elevada carga térmica. Entre ellos se encuentran los vinculados a la agricultura y la pesca, la construcción, los suministros y la minería, sectores en los que la exposición al sol, el esfuerzo físico y los cambios de temperatura pueden aumentar el riesgo durante la jornada.
La exposición prolongada al sol durante la jornada laboral incrementa los riesgos para la salud. Según estimaciones conjuntas de la Organización Mundial de la Salud y la Organización Internacional del Trabajo, trabajar expuesto al sol durante largos periodos aumenta en un 60% el riesgo de desarrollar cáncer de piel.
El calor extremo obliga a adaptar los horarios y las condiciones de trabajo
Estas mismas estimaciones apuntan a que una de cada tres muertes por este tipo de cáncer está vinculada a la actividad laboral, lo que refuerza la necesidad de aplicar medidas preventivas específicas en los sectores con mayor exposición.
El aumento de los episodios de calor extremo está obligando a reforzar la prevención de riesgos laborales. Según las estimaciones del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria, entre el 16 de mayo y el 30 de septiembre de 2025 se registraron en España 3.832 muertes asociadas al exceso de temperatura en la población general, un 87,6% más que en 2024.
En este contexto, el INSST y la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) colaboran en una herramienta para anticipar riesgos laborales derivados del calor en los trabajos al aire libre, con el objetivo de que empresas y servicios de prevención puedan adaptar las condiciones de trabajo durante los episodios de calor extremo.

