Contratar un coche mediante un leasing (arrendamiento financiero) obliga normalmente a seguir pagando las cuotas durante el tiempo establecido en el contrato, incluso cuando las circunstancias personales del conductor cambian. Y es justo lo que le ha ocurrido a un hombre de 94 años, que paga 700 euros al mes por un coche que ya no puede conducir debido a que está en una residencia por el empeoramiento de su estado de salud, pero cuyo concesionario se niega a cancelar anticipadamente el contrato.
La familia descubrió la situación cuando el hombre tuvo que ingresar en una residencia y comenzaron a revisar toda su documentación. Hasta ese momento, según explica su nieto en el medio Ici pensaban que había comprado el vehículo, pero encontraron que, dos años antes, cuando tenía 92 años, había firmado un contrato de leasing de un Citroën C4 de 130 caballos valorado en más de 34.000 euros, además de varias pólizas de seguro.
“Pensábamos que había comprado su coche, pero descubrimos este contrato para un vehículo de 130 caballos de potencia, valorado en más de 34.000 euros”, explica su nieto. Las cuotas alcanzaban los 700 euros mensuales y, aunque algunos de los seguros contratados han podido cancelarse, el alquiler del vehículo sigue vigente hasta 2027.
Los certificados médicos no han servido para cancelar el contrato
La familia ha acudido varias veces al concesionario para intentar devolver el coche y poner fin al contrato, aportando certificados médicos que acreditan que el hombre ya no está en condiciones de conducir.
Actualmente se encuentra en una residencia de mayores y utiliza silla de ruedas, sin embargo, el concesionario se habría negado a rescindirlo. “Presentamos certificados médicos de doctores autorizados que demostraban que mi abuelo ya no puede conducir”, asegura su nieto, que también explica que el hombre era cliente habitual del establecimiento y que había llevado anteriormente el vehículo al taller después de sufrir pequeños accidentes.
La familia asegura además que ninguna de las pólizas contratadas cubre esta situación. Ni siquiera, según explican, los seguros relacionados con una posible invalidez o fallecimiento permitirían acabar automáticamente con los pagos. “Si mi abuelo falleciera, lamentablemente, aún tendríamos que pagar hasta el final del contrato”, señala el nieto.
Para cancelar el contrato tendrían que pagar más de 20.000 euros por el coche
Según explica la familia, desde el concesionario les han señalado que el contrato fue firmado legalmente y que no tenían obligación de avisar a los familiares antes de permitir que el hombre lo contratase, ya que impedirle hacerlo únicamente por su edad podría considerarse discriminatorio.
Las opciones que les habrían ofrecido pasan por continuar pagando las mensualidades hasta que termine el contrato en 2027 o quedarse con el coche pagando más de 20.000 euros. Una solución que la familia considera injusta teniendo en cuenta la edad con la que se firmó y la situación actual del hombre.
“Deberían adoptarse medidas para proteger a las personas mayores y a sus familias”, reclama su nieto, que considera que este tipo de contratos deberían contar con mayores garantías cuando se trata de clientes de edad avanzada.
Aunque el responsable del concesionario no ha querido pronunciarse públicamente sobre el caso, y señala que se están estudiando posibles soluciones, la familia no descarta acudir a los tribunales si no consigue llegar antes a un acuerdo para cancelar el contrato.

