Mar Galcerán tiene 48 años y lleva dos décadas dedicada a la política, dentro de las filas del Partido Popular (PP), liderado por Alberto Núñez Feijóo, con el que ha conseguido convertirse en la primera diputada con síndrome de Down en España, abriendo una ventana de aire fresco para las personas con discapacidad que buscan referentes en el mercado de trabajo y en el mundo de la política.
La idea de trabajar por la inclusión y contribuir a dejar de lado los prejuicios existentes sobre las personas con discapacidad intelectual ha sido uno de los pilares de acción de su partido en la Comunidad Valenciana, desde cuyos escaños Galcerán pide “que no se mire la discapacidad, que vean a la persona”. En una entrevista para TVE, tras la recogida de su acta en 2023 apuntó que asume el cargo “con responsabilidad y muchas ganas” y pidió a los ciudadanos que, en caso de que la juzgaran por algo, que fuese “por mi trabajo y no por las apariencias”.
Su entrada en el Parlamento valenciano, es un paso adelante para abrir el camino y demostrar que las personas como ella, con síndrome de Down, pueden asumir responsabilidades, entre ellas, las políticas. “Estoy desmontando esos prejuicios”, dijo en la misma entrevista, donde dejó clara una de sus filosofías de vida, “se puede alcanzar cualquier objetivo con esfuerzo”.
Llegó a Nuevas Generaciones del PP con 18 años
Conseguir un escaño en el Parlamento ha sido un paso importante para Mar Galcerán y la consolidación de una trayectoria política en las filas de los populares. Esta comenzó cuando tenía 18 años y entró en las Nuevas Generaciones, donde ocupó la Secretaría de Atención a Personas con Capacidades Diferentes.
Es técnico auxiliar de Hogar y Jardín de Infancia, trabajando como interina durante 13 años. Consiguió aprobar unas oposiciones de subalterna y pasó por varias consejerías. En las elecciones autonómicas de 2030 fue número 20 en la lista de la candidatura del PP por Valencia aunque no consiguió escaño pero puedo entrar en Les Corts una vez que el diputado Ernesto Fernández fue nombrado director general de la Entidad Valenciana de Vivienda y Suelo.

En una conversación con El País, destacó que “estoy empezando a acostumbrarme a que me llamen señoría” explicando que su idea era asistir inicialmente a las diferentes comisiones para ver cómo funcionaban.
La sociedad está cambiando pero “queda mucho trabajo”
Durante su etapa como presidenta de Asindown (4 años) constató de primera mano los problemas que acechan a las personas con síndrome de Down. Fue la primera persona con discapacidad intelectual al frente de esta organización.
Ahí descubrió que, cuando se menciona a este colectivo como personas con discapacidad, podría llevar a que se nieguen o se ignoren sus capacidades. Por eso, prefiere hablar de “personas con capacidades diferentes” y pide que se deje de lado la tendencia a tratarles como “niños eternos” o personas que continuamente necesitan protección.
“La verdadera inclusión tiene que empezar en la escuela”, ha asegurado a El País, porque “aunque la sociedad está cambiando, aún queda mucho por hacer” para lograr la integración real.
Da las gracias a su familia, apuntando a que son un pilar fundamental en toda su trayectoria, afirmando que quiere aprovechar esta experiencia para impulsar políticas de inclusión y sociales, con las que sumar y aportar “un granito de arena” para construir una sociedad con menos barreras.

