La edad de jubilación en España a punto de finalizar. En 2026, esta se sitúa en los 66 años y 10 meses para quienes no acrediten al menos 38 años y 3 meses cotizados, pero que en 2027 alcanzará los 67 años plenos, siendo este el previsto por la Ley 27/2011 sobre actualización del sistema de la Seguridad Social.
Este incremento, que lleva 13 años aplicándose de manera progresiva, ha vuelto al primer plano del debate de la mano de Alfonso Muñoz Cuenca, funcionario de la Seguridad Social especializado en pensiones. En su canal de YouTube ha retomado lo que él mismo denomina desaceleración laboral, a raíz de la llamada reciente de una trabajadora de 65 años y medio que reconocía no poder más. Muñoz Cuenca advierte de que cada vez son más los expertos que dudan de que el trabajador medio logre aguantar hasta esa edad.
El funcionario arranca su intervención con esa misma llamada. “Hace unos días me llamó una compañera que tenía 65 años y medio y que estaba agotada laboralmente y quería saber cuándo podría jubilarse”, relata.
La trabajadora arrastra una vida profesional marcada por las irregularidades laborales, por la crianza de sus hijos y por la dureza de un mercado cada vez más exigente. Al revisar su informe de vida laboral, Muñoz constata que acumula 25 años cotizados, una cifra que la deja muy por debajo de los umbrales que la reforma reserva a quienes quieren adelantar la jubilación.
Sin opción a la jubilación anticipada ni con 25 años cotizados
Con esa carrera no llega a los 35 años efectivos que exige la jubilación anticipada voluntaria ni a los 33 años que pide la modalidad involuntaria del artículo 207 de la Ley General de la Seguridad Social (la que cubre los despidos por causa objetiva, los ERE y el concurso de acreedores). Tampoco puede acogerse a la fórmula que permite retirarse a los 65 con el 100% de la pensión, porque ese atajo está reservado a quienes acreditan 38 años y 3 meses cotizados.
“La única opción que le queda es aguantar a duras penas hasta los 66 y 8 meses”, lamenta el funcionario, que registró el caso cuando ese era todavía el umbral vigente. En 2026 ese mismo perfil ya tendrá que esperar dos meses más, según el calendario de transición publicado por la Seguridad Social, y la siguiente generación se enfrentará ya a los 67 plenos. La diferencia parece pequeña sobre el papel. No lo es cuando la trabajadora cuenta los días para irse.
Desaceleración laboral y relevo generacional
Muñoz sostiene que poco se habla de los trabajadores que apenas pueden llegar a esa edad subidos a un andamio o encadenando guardias en un hospital sin descanso, un perfil al que describe como quemado física y mentalmente y abocado al límite. En su opinión, cada vez más voces coinciden en que es muy difícil sostener el ritmo actual del mercado laboral hasta los 67 años en plenas capacidades.
Por eso, defiende abrir cuanto antes el debate sobre la desaceleración laboral, es decir, fórmulas que reduzcan progresivamente la carga del trabajador a medida que se acerca al final de su vida activa.
Y en la parte propositiva, lanza tres preguntas que dirige al legislador y al lector. “¿Debe tener la misma jornada laboral un joven de 23 años que un trabajador de 65 años de edad?”, se pregunta el funcionario. La segunda apunta a adaptar el mercado a las nuevas realidades sociales.
La tercera abre la vía operativa que más cerca tiene el sistema, en pleno proceso de revalorización de pensiones aprobado por el Gobierno para 2026. “¿Habría que fomentar y potenciar aún más la jubilación parcial para permitir el relevo generacional?”, concluye Muñoz, en alusión a la modalidad que permite al trabajador reducir su jornada antes del retiro definitivo y suscribir un contrato de relevo con otro trabajador desempleado.