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Unos niños reciclan más de 2.000 botellas de plástico para construir un invernadero: consiguieron una estructura capaz de cultivar todo el año

Aprovecharon miles de envases que ya no servían para crear un espacio dedicado a cultivar y aprender sobre sostenibilidad.

los alumnos en la presentación del invernadero de botellas
Unos niños reciclan más de 2.000 botellas de plástico para construir un invernadero: consiguieron una estructura capaz de cultivar todo el año |Richardson Primary School
Antonio Montoya
Fecha de actualización:

Reutilizar las botellas de plástico no es muy difícil, de hecho la mayoría de personas suelen usarlas de nuevo como botella de agua de forma temporal, para vaciar el agua del aire acondicionado o hasta de florero. Pero conseguir darle una segunda vida como estructura de invernadero y cultivar aquí, es ir un paso más lejos del simple hecho de reutilizar.

Esto es lo que han conseguido los alumnos de la escuela australiana Richardson Primary School, en Canberra, que empezaron todo esto con el simple objetivo de recoger residuos y acabaron por convertirlo en un proyecto de invernadero sostenible en el que ahora cultivan y aprenden a diario.

Llegaron a juntar más de 2.000 botellas de plástico con las que construyeron un invernadero. De esta forma, demostraron que algo tan simple como una botella de plástico, que normalmente acaba en el contenedor amarillo, puede llegar a ser parte de una estructura de suma importancia si todos en grupo ponen de su parte y reúnen las suficientes para crearlo.

Un lugar sostenible para cultivar y aprender

El proyecto, llamado “Plastic Palace” (Palacio de plástico), tenía el objetivo de crear un sitio en el que poder cultivar plantas y tener una huerta en la que pudieran participar los alumnos de la escuela. También fue construido con la idea de emplearse en las clases de ciencias y como lugar donde llevar a cabo acciones medioambientales y relacionadas con la sostenibilidad

Fueron muchos los alumnos, profesores y familias que aportaron su granito de arena y participaron en el reciclaje de envases, acumulando poco a poco las botellas que necesitaban para poner en marcha la creación del invernadero. Por otra parte, para completar la obra, la escuela recibió una ayuda de 2.000 dólares australianos (unos 1.225 euros) del Teachers Mutual Bank Environment Fund, que se usó para pagar los materiales que faltaban.

invernadero de botellas de plástico
Invernadero de botellas de plástico | Richardson Primary School

Para construir esta estructura, las botellas se limpian y se preparan para formar largas columnas que después se fijan a un armazón de madera. Así, los recipientes pasan a formar parte de las paredes y crean un cerramiento que deja entrar la luz. El resultado es un espacio protegido en el que se pueden cultivar plantas y mantener mejores condiciones para su crecimiento.

Una segunda vida para objetos de uso diario

Aun así, el invento no ofrece las mismas prestaciones que un invernadero profesional. Su capacidad para conservar el calor depende de la orientación, la ventilación o el clima, y el plástico puede deteriorarse con la exposición continuada al sol. Su principal valor está, por tanto, en combinar reutilización de materiales, cultivo y aprendizaje en un mismo proyecto.

Actualmente, el “Palacio de Plástico” permite a los alumnos cuidar sus cultivos y realizar experimentos sobre ciencia y sostenibilidad. De este modo, pueden comprobar cómo objetos sencillos de uso diario pueden tener una segunda vida antes de convertirse en residuos. Miles de botellas destinadas a ser desechadas forman ahora las paredes de un espacio útil dentro de la escuela.