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Un albañil analfabeto creó una cisterna capaz de guardar 16.000 litros de agua de lluvia y abastecer a una familia durante 8 meses

Su creación permite abastecer durante meses a una familia y se ha convertido en una de las tecnologías sociales más importantes de Brasil.

el albañil hablando a cámara
Un albañil analfabeto creó una cisterna capaz de guardar 16.000 litros de agua de lluvia y abastecer a una familia durante 8 meses |Youtube 'Portal Paripiranguense'
Antonio Montoya
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Un albañil consiguió revolucionar la vida de miles de familias del nordeste de Brasil gracias a una idea sencilla, económica y muy eficaz para acabar con la sequía de su tierra. Inventó una cisterna de placas capaz de almacenar agua de lluvia durante mucho tiempo. Su creador fue Manoel Apolonio de Carvalho, más conocido como Nelun trabajador analfabeto que acabó desarrollando una solución gracias a la que ahora pueden garantizar el acceso al agua en zonas castigadas por la falta de lluvias.

Según recoge Portal Paripiranguense en un reportaje, la historia de Nel está vinculada al municipio de Simão Dias, en Sergipe, donde impulsó este sistema de almacenamiento que puede guardar alrededor de 16.000 litros de agua. Esta cantidad es suficiente para cubrir las necesidades de una familia de cinco personas durante hasta ocho meses, especialmente en el sertão brasileño, una región marcada históricamente por la sequía.

Quién fue Nel Carvalho

Nel Carvalho nació en la década de 1930 en Jeremoabo, en el estado de Bahía. Creció junto a sus diez hermanos en una familia con grandes dificultades y sin acceso al agua dentro de casa. La escasez era tan extrema que incluso bañarse era algo excepcional, ya que la prioridad era conseguir agua para beber.

Él mismo relató años después cómo sufrió aquella situación durante su infancia: «Sufría mucho por la falta de agua, yo mismo soy testigo de eso. Llevaba agua en un burro nueve kilómetros desde mi casa. Al día siguiente mi hermano hacía elturno. Mi madre sufría tanto para bañarnos que no nos bañábamos», contó Nel en una entrevista al Globo Repórter.

Como muchos habitantes del nordeste brasileño, Carvalho decidió marcharse a São Paulo en busca de una oportunidad laboral. Sin saber leer ni escribir y sin experiencia previa, consiguió empleo como ayudante de albañil en la construcción de una piscina. Allí vio por primera vez el cemento, un material que terminaría siendo decisivo para su invento.

Hasta ese momento, Nel solo conocía viviendas hechas de barro. El cemento le pareció una auténtica revelación: un material que, mezclado con arena y agua, podía endurecerse hasta convertirse en una estructura resistente. Mientras trabajaba en aquella piscina, se le ocurrió una idea que cambiaría su región: si una piscina podía retener tanta agua, ¿por qué no construir algo parecido para guardar el agua de lluvia durante los meses secos?

Su propuesta no fue comprendida en aquel momento. Según los registros citados, el dueño de la obra terminó despidiéndolo porque dijo «no querer soñadores como empleados». Tras quedarse sin trabajo, Nel regresó al nordeste con lo aprendido y con un objetivo claro: construir una especie de piscina, pero no para bañarse, sino para almacenar agua y combatir la sequía.

Cómo funciona la cisterna de placas

La creación de Nel Carvalho destaca por su simplicidad y eficacia. La cisterna se construye con placas prefabricadas de cemento, elaboradas previamente en moldes sobre el suelo. Después, estas piezas se levantan y se unen hasta formar una estructura cilíndrica capaz de guardar el agua.

El sistema aprovecha el agua que cae sobre el tejado de la vivienda. Mediante canaletas y tuberías, la lluvia se dirige hasta el interior del depósito. Durante el periodo de sequía, la familia puede extraer el agua almacenada con una bomba o mediante un sistema tradicional de cuerda y balde.

La versión original diseñada por Nel tiene capacidad para 16.000 litros de agua, suficiente para abastecer a una familia de cinco personas durante un máximo de ocho meses. Con el tiempo, la técnica también permitió crear modelos más grandes, capaces de almacenar hasta 60.000 litros para atender fincas y propiedades rurales de mayor tamaño.

Un invento que cambió la vida de miles de familias

La cisterna de placas se convirtió en mucho más que una solución técnica. Para muchas comunidades del nordeste brasileño, representó resistencia, salud y ciudadanía, ya que permitió a numerosas familias permanecer en sus hogares sin verse obligadas a marcharse por la falta de agua.

El invento de Nel fue además fundamental para el programa local "Un Millón de Cisternas", una iniciativa que ayudó a consolidar esta tecnología como una de las respuestas sociales más importantes de Brasil frente a la sequía.

El reconocimiento oficial llegó años más tarde. En 2014, Nel Carvalho se convirtió en el primer civil de Brasil en ser homenajeado por el Ministerio de Desarrollo Agrario por su contribución a la vida en su región. La distinción reconocía al albañil analfabeto como creador de una de las tecnologías sociales más exitosas de la historia reciente del país.

Al conocer la noticia, Nel reaccionó emocionado con una frase que reflejaba el valor de toda una vida dedicada a resolver un problema básico: «Señorita, ¿entonces alguien reconoció lo que hice? Me lleno los ojos de lágrimas, porque estoy seguro de que hice algo de gran autoridad para la humanidad.»