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Una pareja construye un cobertizo de 23.000 euros sin permiso y se niega a derribarlo tras el rechazo del ayuntamiento: “No van a derribar mi casa de verano”

La pareja asegura que buscará alternativas, incluso trasladarlo con una grúa, tras el rechazo del permiso urbanístico.

Martin Keyes, junto a su cobertizo
Martin Keyes, junto a su cobertizo |SWNS - The Sun
Lucía Rodríguez Ayala
Fecha de actualización:
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Hacer obras en la vivienda o instalar cobertizos o casas prefabricadas en el jardin requiere de permisos urbanisticos si no se quiere tener problemas con el ayuntamiento. Instalarlos sin permiso puede suponer tener demolerlos y es lo que le ha pasado a una pareja británica que, después de que la administración les denegara el permiso, se niega a derribar un cobertizo de jardín valorado en 20.000 libras (unos 23.000 euros).

Segun la información publicada en el medio The Sun, Catherine Curran, de 50 años, y su pareja, Martin Keyes, instalaron la construcción en su jardín hace casi cuatro años. Sin embargo, como hicieron sin licencias el año pasado solicitaron el años pasado solicitaron un permiso urbanístico retroactivo que fue denegado por los técnicos municipales, una decisión que posteriormente fue ratificada por el órgano de revisión local tras una visita al lugar.

La negativa ha dejado a la pareja en una situación complicada, ya que el Ayuntamiento podría iniciar acciones para obligarles a demoler la estructura si lo considera necesario.

La pareja busca alternativas para evitar la demolición

No conformes con la decisión muncipal, la pareja asegura que no piensa rendirse. “No van a derribar mi casa de verano”, afirmó Catherine Curran, visiblemente molesta con el proceso. Según explica, están valorando otras opciones, como trasladar el cobertizo dentro de su propia parcela con la ayuda de una grúa.

La propietaria también criticó la gestión del caso por parte del ayuntamiento, asegurando que se enteraron del rechazo de su recurso antes por otras personas que por la propia administración. “Creo que lo han gestionado muy mal”, señaló.

Además, destaca que no hubo objeciones vecinales y que incluso presentó una petición con 40 firmas de apoyo. “A todos aquí les encanta”, asegura.

El ayuntamiento considera que afecta a la vivienda colindante

Por su parte, las autoridades sostienen que la construcción tiene un impacto negativo en la propiedad vecina debido a su tamaño y a su cercanía con el límite entre parcelas.

Tras visitar personalmente la vivienda, los concejales respaldaron por unanimidad la decisión inicial de denegar el permiso. “La visita nos dio una perspectiva que no habríamos tenido de otro modo”, explicó uno de los responsables.

Ahora, el futuro del cobertizo sigue en el aire. Mientras el ayuntamiento estudia si inicia acciones para su demolición, la pareja insiste en que hará todo lo posible por conservarlo, incluso si eso implica desmontar parte del jardín o trasladar la estructura a otro punto de la parcela.