Hacer obras en la vivienda o poner una casa prefabricada en el jardin requiere de permisos urbanísticos si no se quiere tener problemas con el ayuntamiento. Instalarlos sin permiso puede suponer tener demolerlos y es lo que le ha pasado a una pareja británica que, después de que la administración les denegara el permiso, se niega a derribar un cobertizo de jardín valorado en 20.000 libras (unos 23.000 euros).
Según la información publicada en el medio The Sun, Catherine Curran, de 50 años, y su pareja, Martin Keyes, instalaron el cobertizo en su jardín hace cuatro años, sin ningún tipo de permiso. Con el paso del tiempo decidieron regularizar la situación de la construcción, y el año pasado solicitar un permiso retroactivo que les fue denegado por los técnicos municipales.
Esta negativa ha dejado a la pareja en un situaciónn difícil, y es que al no poder regularizar la situación del cobertizo, el propio Ayuntamiento podría iniciar acciones para obligarles a demolerlo si lo considera necesario.
La pareja busca alternativas para evitar la demolición
Tras la negativa el consistorio, la pareja asegura que no esta conforme con la decisión y que no piensa rendirse para poder regulariza su situación. “No van a derribar mi casa de verano”, afirmó Catherine, visiblemente molesta con el proceso. Según explica, están valorando otras opciones, como trasladar el cobertizo dentro de su propia parcela con la ayuda de una grúa.
La propietaria ha sido critica con la forma en la que el Ayuntamiento ha gestionado su caso, y es que asegura que se enteraron del rechazo de su recurso antes por otras personas que por la propia administración. “Creo que lo han gestionado muy mal”, señaló.
Además, destaca que ninguno de sus vecinos ha tenido ninguna al respecto de la construcción, llegando incluso a presentar una petición con 40 firmas de apoyo. “A todos aquí les encanta”, asegura.
El ayuntamiento considera que afecta a la vivienda colindante
Por su parte, las autoridades sostienen que la construcción tiene un impacto negativo en la propiedad vecina debido a su tamaño y a su cercanía con el límite entre parcelas.
Tras visitar la vivienda, los especialistas del ayuntamiento confirmaron por unanimidad la decisión inicial de denegar el permiso. “La visita nos dio una perspectiva que no habríamos tenido de otro modo”, explicó uno de los responsables.
Ahora, el futuro del cobertizo sigue en el aire. Mientras el ayuntamiento estudia si inicia acciones para su demolición, la pareja insiste en que hará todo lo posible por conservarlo, incluso si eso implica desmontar parte del jardín o trasladar la estructura a otro punto de la parcela.

