Mantener nuestro hogar limpio, sin malos olores y cuidar nuestra piel son rutinas diarias en todos los hogares. A menudo, para conseguirlo, solemos comprar una gran cantidad de productos específicos en el supermercado, desde limpiadores multiusos y ambientadores para la nevera, hasta costosos artículos de cuidado personal.
Lo malo es que llenar la cesta de la compra con todos esos botes puede no ser una buena idea si lo miramos desde el bolsillo. Los absorbeolores, los quitagrasas y los cosméticos van sumando y sumando en la cesta de la compra y cuando nos damos cuenta el gasto de la compra se dispara. Ahora bien, existen un sinfín de trucos caseros con los que mejorar nuestra economía doméstica sin renunciar a resultados impecables. Hay quienes deciden mezclar productos naturales para darles una segunda vida, y hay una combinación en concreto que es una auténtica maravilla.
Posos de café y bicarbonato
Se trata de la combinación de posos de café usados con bicarbonato de sodio, una mezcla que une los beneficios de ambos elementos dando lugar a una pasta multiusos espectacular. Aunque parezca mentira, en España se generan unos 150 millones de kilos de posos de café al año, lo que supone consumir más de 560 tazas por persona. Más allá de ser basura, lo que hay que ver es que este residuo tiene una forma porosa, la cual es ideal para atrapar olores, partículas que actúan como abrasivo suave y una capa de aceite residual perfecta para suavizar la piel.

Por su parte, el bicarbonato, un producto muy barato que cuesta apenas 1,50 euros el paquete en cualquier supermercado, potencia las tres propiedades del café. Al dejar de comprar absorbeolores comerciales (que cuestan unos 10,80 euros al año por nevera), exfoliantes corporales (que rondan entre los 4 y los 10 euros mensuales) y quitagrasas, un hogar medio puede ahorrar cerca de 80 euros al año.
Cómo hacerla y usarla
El paso a paso para elaborar esta mezcla es muy sencillo, pero tiene un secreto fundamental que no debes pasar por alto para que funcione. La proporción exacta es de dos cucharadas de posos secos por una cucharada rasa de bicarbonato.
El paso que más gente olvida es dejar secar los posos sobre un plato durante 24 horas, o bien darles un golpe de 15 minutos en el horno a 80 grados. Si se combinan cuando aún están húmedos, la pasta se enmohecerá en apenas tres días. Una vez tienes los ingredientes secos y mezclados, puedes darle estos tres usos:
- Para la nevera: Un frasco abierto con la pasta en el interior del frigorífico absorbe olores de manera eficaz durante dos semanas.
- Como limpiador: Para pulir sartenes, vitrocerámicas y azulejos con grasa incrustada, solo tienes que añadir unas gotas de agua o vinagre a la mezcla y frotar con una esponja en movimientos circulares.
- Como exfoliante: La misma pasta, combinada con unas gotas de aceite de oliva, trabaja estupendamente para suavizar zonas resecas y rugosas como codos, rodillas y talones.
Dónde no debes usarla bajo ningún concepto
Antes de poner en práctica este truco en toda la casa, hay que saber que es importante usarlo con precaución en ciertos materiales. El bicarbonato es alcalino y abrasivo, y los posos amplifican ambas propiedades. Por ello, nunca debe usarse en superficies de aluminio, ya que oxida y mancha el metal en minutos causando un daño irreversible. Tampoco es apto para mármol, granito pulido y piedra natural, donde puede arañar el acabado y dejar molestas microfisuras.
Queda totalmente prohibido aplicarlo sobre madera sin sellar, parquet o muebles tratados con aceite, porque los posos tintarán las vetas oscureciéndolas. Hay que evitar a toda costa su uso en pantallas electrónicas (raya las capas protectoras), prendas delicadas como la seda o el lino claro, y artículos de cuero o piel napa, donde reseca y agrieta la superficie.
La regla práctica es muy sencilla. Esta pasta trabaja a la perfección en acero inoxidable, cerámica esmaltada, azulejo de cocina, plástico duro y loza. Fuera de ese grupo de materiales, la mezcla más barata del armario se puede convertir en el gasto más caro del mes. Si te sobra mezcla, un tarro bien cerrado aguanta hasta tres semanas en la despensa sin perder ninguna de sus propiedades.

