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¿Puede un español seguir viajando a Italia solo con el DNI? Schengen refuerza sus controles sin cerrar fronteras

La proliferación de controles temporales en varios países europeos ha generado dudas entre los viajeros, pero las nuevas medidas no eliminan la libre circulación de los ciudadanos de la UE.

avion volando
Avión volando |Halcón Viajes
Fernando García Ferrer
Fecha de actualización:

El espacio Schengen atraviesa una etapa de mayor vigilancia fronteriza, pero no ha dejado de funcionar como zona de libre circulación. Un ciudadano español puede viajar actualmente a Italia con su DNI en vigor, sin necesidad de llevar pasaporte, a pesar del restablecimiento temporal de controles en algunas fronteras europeas y a la entrada en funcionamiento de nuevos sistemas de seguridad.

Schengen continúa funcionando como un espacio de libre circulación, aunque en los últimos meses varios Estados han recuperado controles en determinadas fronteras interiores. Sin embargo, la normativa comunitaria mantiene el derecho de los ciudadanos de la Unión Europea a desplazarse entre los Estados miembros con un documento nacional de identidad o un pasaporte válidos.

El espacio Schengen está integrado por 29 países: 25 miembros de la UE, además de Noruega, Islandia, Suiza y Liechtenstein. Bulgaria y Rumanía fueron los últimos en incorporarse plenamente, el 1 de enero de 2025.

¿Por qué hay más controles dentro de Schengen?

La ausencia habitual de controles en las fronteras interiores no impide que un Gobierno pueda restablecerlos de forma temporal. El Código de fronteras Schengen tiene en cuenta esa posibilidad “en caso de una grave amenaza para el orden público o la seguridad interna”. En teoría, “debe limitarse a situaciones excepcionales y debe respetar los principios de necesidad y proporcionalidad”.

En este verano de 2026 hay varios ejemplos. Francia mantiene hasta el 31 de octubre controles en todas sus fronteras interiores, incluida la de España y la de Italia, alegando riesgos relacionados con el terrorismo, la inmigración irregular y el deterioro de la situación internacional. Alemania, Austria, Polonia, Países Bajos, Suecia y Noruega también mantienen distintos controles temporales. Italia, por su parte, los tiene restablecidos en su frontera terrestre con Eslovenia hasta el 18 de diciembre.

Esta situación tiene una consecuencia práctica para el viajero: Schengen elimina normalmente los controles fronterizos, pero no la obligación de disponer de documentación válida. Un español que vuele, por ejemplo, de Madrid a Roma puede ser requerido para acreditar su identidad, ya sea por las autoridades o por la propia compañía de transporte. El documento debe estar en vigor el día del viaje. 

Entonces, ¿hace falta pasaporte para ir a Italia?

No. Un ciudadano español puede entrar en Italia con su DNI en vigor, aunque el pasaporte también es válido, pero no es un requisito indispensable para este viaje. Las reglas comunitarias reconocen expresamente el derecho a viajar por los 27 Estados miembros, y también por Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza, portando uno de esos dos documentos.

En cualquier caso, conviene distinguir entre no necesitar pasaporte y poder viajar sin documentación. Aunque normalmente no haya controles fronterizos dentro de Schengen, sigue siendo necesario llevar el DNI, ya que las autoridades o la aerolínea pueden pedirlo para comprobar la identidad del viajero.

Los controles provocan largas colas en los aeropuertos italianos

La aplicación de estos controles está teniendo ya efectos visibles en algunos aeropuertos italianos. Según explicó la periodista Conchi Gil en el programa Más Vale Tarde, se han instalado carteles específicos para orientar a los pasajeros procedentes de España hacia las zonas donde deben pasar estas revisiones adicionales.

Las diferencias en los tiempos de espera empiezan también a hacerse notar, con largas colas en algunos puntos de control para los pasajeros procedentes de España. El programa recogió el caso de Manuel, que llegó a Venecia desde Dublín y completó los controles en unos 10 minutos, mientras que sus padres, procedentes de España, necesitaron cerca de 50 minutos.

El ejemplo muestra que el principal efecto de estas medidas, por ahora, está siendo el aumento de las esperas para algunos viajeros que llegan desde territorio español.