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Un inquilino sufre un robo y el seguro no le paga porque la cerradura no cumplía la póliza: reclama al casero, pero este no tenía obligación de cambiarla ni de comprobar su seguro

La aseguradora rechazó pagar por el robo porque la vivienda tenía una cerradura de un solo punto, mientras que su póliza exigía una doble cerradura o una cerradura multipunto.

 Una persona abriendo una puerta
Una persona abriendo una puerta |Envato
Lucía Rodríguez Ayala
Fecha de actualización:

Contratar un seguro de hogar puede servir para cubrir las pérdidas sufridas tras un robo, pero para recibir la indemnización es necesario cumplir con las condiciones establecidas en la póliza. Y esto es lo que no hizo un inquilino francés, que contrató un seguro para la vivienda, y tras un robo descubrió que su seguro no iba a pagarle porque la cerradura de la puerta no cumplía con los requisitos que había firmado en el contrato.

Según la información publicada en Figaro Immobilier, el hombre llevaba viviendo en la casa alquilada desde 2015 y en el año 2017 entraron a robar en la casa. Dio parte al seguro reclamando unas pérdidas valoradas en 3.303 euros; sin embargo, una abogada especializada en derecho inmobiliario explica en el medio que la aseguradora se negó a cubrir el robo porque la puerta tenía una cerradura de un solo punto. 

La póliza del seguro exigía disponer de una doble cerradura o de una cerradura multipunto, una condición que la vivienda no cumplía, por lo que el inquilino decidió demandar a los herederos de su casera y a la inmobiliaria por incumplir con la obligación de que la vivienda estuviera bien cerrada y protegida. 

El inquilino reclamó al casero porque la vivienda no tenía una cerradura multipunto

Para ello se aprobó una norma francesa que obliga a los propietarios que alquilan sus viviendas a entregarlas garantizando el denominado clos et couvert, es decir, que esté protegida y pueda cerrarse correctamente. También alegó que la puerta de entrada al edificio funcionaba mal y que esto había podido facilitar el robo.

Por su parte, a la agencia inmobiliaria le reprochaba no haberle advertido de las condiciones de seguridad que podían exigir los seguros de hogar.

El problema era que la obligación de disponer de una cerradura multipunto no aparecía en el contrato de alquiler ni era una exigencia impuesta al propietario, sino que formaba parte de las condiciones que el propio inquilino había aceptado al contratar su seguro.

La Justicia francesa consideró que era el inquilino quien debía comprobar las condiciones de su seguro

La justicia rechazó la reclamación del inquilino, ya que, según aclaró la abogada en el medio, el propietario tenía que proporcionar una vivienda con una puerta y una cerradura que funcionasen, pero ninguna norma le obligaba a instalar una cerradura multipunto.

Esta exigencia aparecía únicamente en el contrato firmado entre el inquilino y su aseguradora y, por tanto, no vinculaba al casero. Los jueces consideraron además que correspondía al propio inquilino comprobar cuáles eran las condiciones de su póliza y señalaron que en ningún momento había pedido permiso para instalar, a su costa, una segunda cerradura.