Construir una casa propia no parece una tarea fácil ni barata, pero hay quienes con empeño y aprovechando materiales que otras personas ya no necesitan lo consiguen con un presupuesto muy ajustado. Es justo lo que hizo Luke Thill, un adolescente estadounidense que, con solo 13 años, construyó una pequeña vivienda de 8 metros cuadrados en el jardín de sus padres por unos 1.500 dólares, alrededor de 1.300 euros.
Según recogen desde Demotivateur, el joven descubrió a través de YouTube lo que se conoce actualmente como ‘Tiny house’, viviendas de tamaño reducido pensadas para aprovechar el espacio al máximo sin renunciar a comodidades. A raíz de este descubrimiento, decidió que quería construir la suya propia, algo que sus padres aceptaron y le cedieron un espacio en el jardín para hacerlo, aunque con la condición de que él mismo tendría que financiar todo el proyecto y encargarse de controlar los gastos.
Debido a su corta edad, no disponía de muchos ahorros disponibles, por lo que, durante un año, buscó pequeños trabajos como limpiar cristales, cortar el césped a los vecinos y otros pequeños trabajos a conocidos. Por otro lado, también buscó dinero a través de otras fuentes, como una campaña de financiación colectiva, aunque buena parte del ahorro procedió de reutilizar materiales y llegar a acuerdos con las personas que participaron en la obra.
Pagó la instalación eléctrica limpiando un garaje
Cuando Luke no podía pagar un trabajo, recurría al intercambio, y así fue como consiguió hacer la instalación eléctrica de la casa. Acordó con un vecino que era electricista que instalaría el cableado de su casa a cambio de limpiarle el garaje. De este modo, consiguió disponer de electricidad sin tener que asumir uno de los gastos más importantes de la construcción.
Aproximadamente el 75% de los materiales utilizados eran reciclados, sobrantes de otras obras o donaciones. El revestimiento exterior procedía de los restos de la casa de su abuela, mientras que un amigo de su tío le entregó la puerta principal y varias ventanas.
La familia también participó en el proyecto; por ejemplo, su abuela haciéndole las cortinas, su madre colaborando con la decoración y su padre enseñándole cómo construir la estructura.
Cocina, salón y cama en solo 8 metros cuadrados
Según informaron medios locales, la casa tiene una superficie de unos 8 metros cuadrados, pero, pese a lo reducido del espacio, el joven instaló en ella una pequeña cocina con nevera y microondas, una zona de estar con un puf, una mesa plegable en la que hacía los deberes y un televisor colocado en la pared. La cama se encuentra en un altillo al que se accede mediante una escalera.
El adolescente utilizaba la casa para dormir dos o tres noches por semana y para pasar tiempo con sus amigos. Sin embargo, no se trataba de una vivienda completamente independiente, ya que no disponía de agua corriente ni de cuarto de baño.
Para lavarse las manos, colocó un recipiente de agua con grifo y una palangana, mientras que para el resto de las necesidades tenía que acudir a la casa de sus padres, situada a pocos metros. Él mismo reconocía que la construcción se parecía más a un cobertizo mejorado que a una vivienda permanente.

