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La psicología confirma que ver la televisión a los 70 años es un mecanismo para rellenar el horario que antes ocupaba el trabajo y la familia

La psicología confirma que lo peor de envejecer no es la soledad, sino usar la televisión para rellenar el vacío de haber dejado de ser indispensable para los demás

Persona mayor viendo la tv.
Persona mayor viendo la tv. |Freepick.
Fátima Pazó
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Las personas mayores de 70 años utilizan la televisión como un sustituto del horario laboral y familiar para evitar la "anomia temporal" o falta de estructura en sus vidas. Tras la jubilación, el consumo televisivo aumenta de forma drástica, hasta cuatro horas semanales adicionales en hombres, como una herramienta psicológica para fragmentar el día y recuperar la sensación de tener una rutina predecible ante la pérdida de roles sociales activos.

El televisor como reloj social artificial

Para un jubilado, la pantalla encendida no es siempre sinónimo de entretenimiento. Según investigaciones recogidas por Ageing & Society y mostradas en Vegoutmag la televisión cumple una función estructural crítica. Cuando desaparecen las obligaciones externas (el despertador, el trayecto al trabajo o la crianza), el tiempo se vuelve "indiferenciado" y difícil de gestionar.

En este escenario, los programas actúan como hitos temporales: el informativo de las 15:00 indica la hora de comer y el concurso de la tarde marca el inicio del ocaso. Como señalan expertos de The Gerontological Society of America, los presentadores se convierten en "invitados en casa" que dictan un orden que antes imponía la empresa o la familia.

Datos que respaldan el fenómeno

La evidencia empírica confirma que este cambio de hábito es puramente estructural:

  • Aumento inmediato: Un estudio de la cohorte EPIC-Norfolk revela que el incremento de horas frente a la pantalla coincide estrechamente con el cese de la actividad laboral, especialmente en trabajadores manuales.
  • Soledad real: El Instituto Nacional de Estadística (INE) refleja que los mayores de 65 años son el grupo que más tiempo dedica al consumo de medios, siendo la actividad principal de quienes viven solos.
  • Reciprocidad fallida: Solo el 53% de las amistades son recíprocas, según un estudio en PLOS ONE. Al fallar el tejido social, la televisión ofrece una "pseudo-obligación" sin el esfuerzo emocional que requiere mantener una amistad real.

El impacto en la salud mental

No todo el consumo tiene el mismo efecto. La psicología del ciclo vital distingue entre:

  1. Visualización selectiva: Elegir un programa concreto (asociado a un mayor sentido de la vida).
  2. Visualización compensatoria: Tener la televisión encendida para llenar un vacío (asociado a un menor bienestar).

"La soledad tiene efectos comparables al tabaquismo o al alcoholismo en la salud", advierte el psiquiatra Robert Waldinger, director del Estudio de Desarrollo Adulto de Harvard.

Actividades como el voluntariado, clases con horarios fijos o compromisos familiares recurrentes (como llamar a los nietos a una hora exacta) devuelven al mayor la sensación de ser "necesario". En definitiva, la televisión no es el enemigo, sino un síntoma de un problema estructural silencioso. Como concluyen las investigaciones de UC Berkeley, es una "muleta cognitiva" que permite a nuestros mayores seguir sintiéndose parte del mundo cuando los demás dejan de necesitarlos a diario.