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El paro juvenil rompe la 'barrera' de los 170.000 y multiplica por cinco la rebaja del resto de la pirámide laboral

El paro juvenil baja con fuerza en abril y el fijo discontinuo alcanza un peso récord para el mes.

Varias personas hacen cola en una Oficina del Servicio Público de Empleo Estatal
Varias personas hacen cola en una Oficina del Servicio Público de Empleo Estatal |Europa Press
Francisco Miralles
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El mercado laboral español acaba de cruzar una frontera que llevaba años resistiéndose. El paro juvenil ha caído por primera vez por debajo de los 170.000 menores de 25 años, según los datos publicados este 5 de mayo por el Ministerio de Trabajo y Economía Social. En concreto, los registros del SEPE arrojan 169.693 jóvenes registrados como demandantes de empleo, la cifra más baja desde que existe esta serie estadística, tras una bajada mensual de 19.284 efectivos (-10,20%).

La caída en este tramo de edad multiplica por cinco la registrada en los mayores de 25 años (-1,94%) y consolida un cambio estructural que la reforma laboral del Real Decreto-ley 32/2021, cuya fase plena entró en vigor el 30 de marzo de 2022 tras la vacatio legis de tres meses, ha apuntalado a base de elevar el peso del contrato indefinido y, dentro de él, del fijo discontinuo.

España, sin embargo, sigue arrastrando una de las tasas de desempleo juvenil más altas de la Unión Europea según los registros de Eurostat.

Diez veces más rápida que el resto

El dato es un punto de inflexión en la lectura macro del mercado laboral español. En la primera década de los 2000, el paro juvenil registrado llegó a superar los 600.000 menores de 25 años en algunos meses de la peor crisis financiera. Quince años después, el indicador se sitúa en 169.693 efectivos, menos del 30% de aquel pico.

La rebaja de abril de 2026, un 10,20% en un solo mes, contrasta con el -1,94% registrado entre los mayores de 25 años y deja a los menores como el colectivo en el que más rápido se reduce el desempleo, el patrón opuesto al de las dos crisis anteriores, cuando los jóvenes fueron los primeros en perder el empleo y los últimos en recuperarlo.

La estructura demográfica también empuja, pues España ha dejado atrás los años en los que cumplían 18 las cohortes más numerosas del baby boom de los setenta y ochenta. Hoy entran al mercado laboral generaciones más cortas (las nacidas entre finales de los noventa y comienzos de los dos mil), con menos competencia interna por los primeros empleos y con un nivel formativo medio sensiblemente superior al de las cohortes que las precedieron. Ese viento de cola demográfico, sumado a la tirada de la temporada turística, explica parte del récord, aunque no toda la magnitud.

El efecto reforma laboral y el peso del fijo discontinuo

La otra clave es la propia composición de la contratación. El 43,2% de los 1.258.296 contratos firmados en abril fueron indefinidos, una proporción que antes de la reforma de 2022 raramente superaba el umbral del 15%.

Dentro del bloque, los fijos discontinuos cerraron el mes con 184.751 nuevas firmas, una figura especialmente extendida en sectores estacionales como hostelería, comercio y agroalimentación, que son la principal puerta de entrada al primer empleo de muchos jóvenes. El acumulado de enero a abril de 2026 deja 2.098.371 contratos indefinidos firmados, un 4,58% más que en el mismo periodo del año anterior, según los registros del SEPE.

El propio patrón apunta a un círculo virtuoso del nuevo marco contractual. Antes la rotación pesaba más en los menores de 25 con cadenas de contratos temporales encadenados, mientras que el fijo discontinuo permite ahora mantener el vínculo con la empresa entre temporadas.

Eso reduce los flujos de entrada a la prestación contributiva y, sobre todo, evita que el joven aparezca como parado registrado durante los meses de inactividad, un efecto estadístico que también ayuda a explicar parte de la rebaja en este tramo de edad. Es la otra cara del mismo cambio normativo que ya situó la temporalidad en el mercado laboral español por debajo del 13% en 2025, lejos del 25% que llegó a marcar la serie histórica.

El reto pendiente con Eurostat

El balance, sin embargo, no permite cantar victoria. España sigue siendo, según los registros de Eurostat, uno de los países con la tasa de paro juvenil más alta de la Unión Europea, con valores que en la lectura armonizada de la encuesta comunitaria se sitúan próximos al doble de la media de los Veintisiete.

La diferencia entre el dato del paro registrado, que es el que publica el SEPE, y la tasa de paro EPA armonizada que recoge Eurostat se explica por la cobertura de cada estadística. El SEPE cuenta a quienes acuden a su oficina, mientras que la EPA y Eurostat estiman el universo total mediante encuesta a hogares, lo que captura también a quienes nunca pisan el SEPE pero buscan empleo activamente.

El próximo dato relevante para medir el alcance del cambio será la EPA del segundo trimestre, que el INE publica habitualmente a finales de julio y que cubrirá íntegramente los meses de campaña de verano. Si la rebaja del paro registrado se traslada a la encuesta armonizada, el diferencial con Bruselas podría reducirse a su mínimo del último ciclo y abrir el debate sobre si el llamado “problema español” del desempleo juvenil pierde por fin su condición estructural.

La tasa de paro juvenil española arrancó 2025 por encima del 25% en términos EPA, con una media UE en torno al 14%; cualquier acercamiento por debajo de los diez puntos de diferencia sería una novedad respecto al ciclo abierto en 2008.

A más corto plazo, el SEPE prevé que mayo y junio refuercen la tendencia con la entrada plena de la campaña turística y la firma de los contratos de verano. Si el ritmo de caída mensual se mantiene, el paro juvenil podría perforar la cota de los 150.000 efectivos antes del cierre de la temporada alta, un escenario inédito en la serie histórica del organismo.