Elizabeth Brayette ha pasado más de 20 años trabajando para la empresa pública La Poste en Burdeos (el Correos francés) donde repartía paquetes y cartas en diferentes domicilios. Pero un día fue ella quien recibió un certificado en su casa, y al abrirla se llevó una sorpresa. Era su carta de despido “por causa real y seria” cuando le quedaban tres meses para comenzar a cobrar la jubilación.
La empresa, en este documento, alegaba que habían tomado la decisión debido a un incumplimiento del protocolo interno durante la entrega de un paquete durante la Navidad de 2025. La trabajadora denunció el despido, explicando que la sanción era “desproporcionada” y que la empresa de Correos había aprovechado este incidente para apartarla del puesto definitivamente.
“Me han despedido así, sin ningún reconocimiento y tan siquiera una despedida con motivo de mi jubilación. Eso es lo que más me duele”, ha señalado en varios medios franceses como France3. “Me siento rechazada y despreciada por mi empresa”.
Un incidente en Navidad fue el origen del despido
El día 13 de diciembre de 2025 Elizabeth estaba entregando paquetes en Burdeos, y había salido desde la nave principal de La Poste que se encargaba del área metropolitana. Según contó la cartera, la clienta quiso abrir el paquete antes de firmar el documento de recepción, algo que la empresa no permite y así queda reflejado en las normas internas.
“Llegó alterada, me empujó contra el coche cuando le dije que estaba prohibido que abriese el paquete sin haber firmado”, afirma la trabajadora que también dijo que “nunca he tenido ningún problema con los clientes en 20 años de servicio”.
La clienta acudió después a las oficinas de Correos donde presentó una reclamación formal aunque no acudió a la Policía Nacional ni denunció en el juzgado. Cuando La Poste recibió la queja, abrió un expediente disciplinario que terminó con el despido de la empleada.
Brayette denuncia que su estado físico también influyó en la decisión que tomó la empresa. Poco antes se había roto el tobillo y una vez recuperada su carga de trabajo disminuyó a unos 20 paquetes al día, así que “ya no era suficientemente rentable”.
“Cuando no es un despido, son suspensiones de empleo y sueldo”
El caso ha empezado a despertar reacciones entre los sindicatos del sector postal francés entre ellos CGT, cuyo secretario departamental considera que la sanción es “absurda” y fruto de “un endurecimiento de la política disciplinaria dentro de la empresa”.
Además, ha dejado claro que las quejas de los empleados no dejan de crecer. “Cuando no son despidos, son suspensiones de empleo de hasta tres meses sin sueldo, no hay ningún diálogo social”, ha asegurado el representante sindical que ha comparado el clima laboral con el que se vivió hace unos años en France Telecom.

La dirección de Correos (La Poste) mantiene su postura y señala que el comportamiento de la trabajadora despedida, incumple el reglamento de la empresa. “Estas normas se aplican a todos los trabajadores y cualquier incumplimiento puede dar lugar a sanciones disciplinarias, incluido el despido”.
La cartera despedida no va a denunciar a la empresa
Elizabeth Brayette ha decidido no acudir a los tribunales laborales franceses. La ex trabajadora asegura no tener fuerzas para iniciar una batalla judicial a las puertas de la jubilación. Su principal apoyo ha llegado de los vecinos de la zona donde trabajaba habitualmente. Residentes del barrio han impulsado una petición para denunciar su despido y reivindicar su trayectoria profesional.
“Los vecinos quieren destacar su seriedad, su sentido del servicio y su amabilidad”, recoge el texto de la iniciativa ciudadana. Para la antigua cartera, ese respaldo se ha convertido en el único consuelo tras el abrupto final de su vida laboral. “Me llega al corazón. Es un apoyo increíble”, admite emocionada.

