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Un fontanero advierte sobre cambiar una caldera: “Antes se hacía por 560 euros, IVA incluido, y ahora cada instalación se complica mucho más”

La instalación de una caldera de condensación ya no es una intervención rápida y barata, sino que ahora requiere de modificaciones en tuberías, nuevas salidas de humos y pruebas obligatorias que suben el precio.

un fontanero cambiando una caldera
Un fontanero advierte sobre cambiar una caldera: “Antes se hacía por 560 euros, IVA incluido, y ahora cada instalación se complica mucho más” |Envato
Antonio Montoya
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Cambiar una caldera en España ya no consiste simplemente en quitar una vieja y colocar otra nueva. Los modelos actuales, especialmente las calderas de condensación, obligan a adaptar instalaciones antiguas, modificar tuberías y cumplir requisitos técnicos mucho más estrictos que hace unos años.

Así lo explica Ema, fontanero de Valencia conocido en TikTok como @ema.fontanera.val, en un vídeo donde enseña paso a paso cómo sustituye una caldera antigua por una de condensación. El profesional arranca el vídeo recordando el precio que costaba antes cambiar la caldera, que son unos “560 € IVA incluido para cambiar una caldera”.

A partir de ahí, muestra cómo una instalación aparentemente sencilla termina convirtiéndose en un trabajo mucho más complejo de lo que muchos clientes imaginan.

“La instalación es bastante sencilla, pero me he dado cuenta de una cosa”

Nada más llegar a la vivienda, el fontanero detecta uno de los problemas más habituales en reformas antiguas: las conexiones no coinciden con las nuevas calderas.

“La instalación es bastante sencilla, pero me he dado cuenta de una cosa. Estaba buscando las tomas y la toma está aquí, ¿vale? Y van detrás de la caldera. Con la nueva esta no me va a encajar, así que tendré que modificar la parte de arriba y pasar la tubería por aquí porque no hay otra”.

Ese tipo de modificaciones son precisamente las que hacen que muchas instalaciones actuales ya no puedan resolverse en pocas horas. Las nuevas calderas requieren espacio, evacuación correcta de condensados y una salida de humos adaptada a normativa.

Además, el desmontaje tampoco resulta sencillo. “Eso pesa una barbaridad”, comenta mientras retira la caldera antigua con ayuda de un compañero.

Las nuevas calderas obligan a adaptar toda la instalación

Las calderas modernas funcionan de forma distinta y eso es lo que pretende explicar Ema, que empieza con una pregunta que muchos se hacen: “¿Por qué es de plástico? Porque esta es una caldera de condensación, chicos”, aclara mientras enseña la nueva salida de humos.

Este tipo de equipos generan condensación durante el funcionamiento y necesitan desagües específicos y pendientes concretas para evacuar el agua correctamente. Por eso insiste varias veces en la importancia de colocar bien la inclinación de la salida:

“Si lo metemos recto y hacia abajo… necesitamos ponerla así. Así toda la condensa que va a caer cae otra vez aquí dentro”.

El trabajo también incluye nuevas conexiones de agua, impulsión, retorno, desagüe y electricidad. Incluso realiza pruebas de combustión y comprobaciones de estanqueidad del gas antes de dar por terminada la instalación.

“Vamos a hacer una prueba de combustión para ver que todo funcione bien”, explica durante la puesta en marcha final.

Por qué cambiar una caldera hoy es más caro que antes

Aunque el vídeo arranca con esos “560 euros IVA incluido”, la realidad actual del sector es muy distinta en la mayoría de ciudades españolas.

Los profesionales explican que los costes han subido por varios motivos. Por un lado, el precio de las propias calderas se ha disparado en los últimos años, especialmente las de condensación obligatorias por eficiencia energética.

A eso se suma el incremento del cobre, tuberías, válvulas, kits de evacuación y componentes necesarios para adaptar instalaciones antiguas.

También influye la normativa actual. Hoy no basta con conectar una caldera: hay que garantizar combustión correcta, evacuación segura de gases, estanqueidad y funcionamiento eficiente.

En muchos casos, además, aparecen problemas ocultos al desmontar la instalación antigua, como le ocurre al fontanero valenciano cuando descubre que tiene que rehacer parte de las tomas.

Las pruebas finales ya son obligatorias en cualquier instalación

El vídeo termina mostrando una parte que muchos clientes no ven, pero que actualmente resulta imprescindible: las verificaciones técnicas.

“Ya hemos hecho la prueba y ahora está purgando”, explica mientras enseña el analizador de combustión.

Además explica que han "probado también la estanqueidad del gas. Tenemos todo que funciona de maravilla”.

Estas comprobaciones son obligatorias para garantizar seguridad y correcto funcionamiento, especialmente en equipos de gas.

El resultado final, según enseña en el vídeo, es una instalación completamente renovada, adaptada a la normativa actual y preparada para funcionar con mayor eficiencia energética, aunque muy lejos ya de aquellas sustituciones rápidas y económicas que todavía muchos recuerdan.