En plena campaña de la Renta, el Registro de Economistas Asesores Fiscales ha advertido de un sobrecoste de 12.000 millones de euros para los contribuyentes debido a la negativa del Gobierno a deflactar el IRPF.
Rubén Gimeno, portavoz del organismo, denuncia que la falta de este ajuste técnico ha impulsado la recaudación del Estado un 16% en el último año. Al no corregir los tramos del impuesto conforme a la subida de precios, los ciudadanos terminan pagando más impuestos tras recibir incrementos salariales que solo buscaban compensar el IPC, sin haber ganado capacidad económica real.
La “subida encubierta”
La deflactación es una herramienta técnica que ajusta el impuesto al trabajo a la realidad del coste de la vida. Cuando un trabajador recibe un aumento de sueldo para paliar la inflación, el sistema tributario lo detecta como un incremento de riqueza y le aplica una retención mayor. Como explica la periodista Pilar García de la Granja en 'Herrera en COPE', esto se traduce en una mayor carga fiscal que anula el alivio salarial.
Para Rubén Gimeno, la solución debería ser una "corrección técnica" anual. "El Gobierno tendría que deflactar la tarifa en la media de la subida de los salarios y, además, los mínimos personales y familiares", afirma el experto, señalando que lo urgente ahora es ajustar la tarifa acumulada para frenar este drenaje de rentas.
¿Cómo afecta al bolsillo de los españoles?
La falta de este ajuste se traduce en cifras tangibles que merman el ahorro de las familias españolas. Según el análisis de los expertos fiscales, el impacto varía notablemente según el nivel de ingresos:
- Sueldos de 25.000 €: Pagan aproximadamente 250 euros más al año a Hacienda.
- Sueldos de 30.000 €: El sobrecoste asciende a los 300 euros.
- Rentas medias-altas: El castigo fiscal puede superar los 2.000 euros, dependiendo de la comunidad autónoma donde se tribute.
Récord de recaudación
Todo esto ocurre en un momento en el que el Estado está batiendo todos sus registros de ingresos. "Cada año estamos recaudando más; este año respecto al anterior, un 16% más", subraya Gimeno. El IRPF se mantiene como el impuesto directo con mayor capacidad recaudatoria, seguido de un IVA que también se dispara por el encarecimiento de los productos.
En definitiva, no deflactar el IRPF con la inflación actual funciona como una subida de impuestos por la puerta de atrás. El contribuyente se ve obligado a ceder una parte mayor de su nómina al Estado sin haber mejorado su poder adquisitivo real, financiando un récord de recaudación pública a costa del bienestar de la clase media y trabajadora.

