La jubilación, para muchos trabajadores del campo, no significa dejar de trabajar. Diego Cañamero explica esta realidad, ya que cobra una pensión que considera insuficiente tras toda una vida cotizando. A punto de cumplir 69 años, dice su situación no solo es difícil, sino injusta para quienes han estado al pie del cañón del sector agrario durante tantísimos años.
“Es vergonzoso”, lamenta, a la vez que que reconoce que “no debería tener necesidad de complementar mi pensión”. Sin embargo, la pensión que le ha quedado no le deja otra opción. “Mi pensión es de 798 euros, exactamente lo que cobro”, una cantidad que hace que tenga que seguir pegado al campo para ganarse unos ingresos extra, tal y como asegura en un vídeo del canal de Youtube 'La voz del sur'. Este es un caso más de pensiones reducidas que se une a los muchos casos denunciados por ASJUBI en los que jubilados que han cotizado muchos años tienen grandes reducciones en su pensión.
Para salir adelante, Cañamero tiene que recurrir a una técnica que parece hasta de otra época, que no es otra que el rebusco. Esto se basa en recoger los restos de cosechas una vez que acaba la campaña de recolección normal. “Lo hago también para ayudar la pensión”, explica, detallando que trabaja recogiendo aceitunas, garbanzos o patatas según la temporada. Una labor que exige esfuerzo físico y rapidez, porque “hay que ir muy ligero porque si no, no cunde”.
Si se mira lo que puede sacar en un día tampoco es para tanto, ya que en “una mañana cogiendo aceituna puedes sacar 50 o 60 euros”, siempre que se dediquen varias horas y el ritmo sea constante. Aun así, este complemento resulta necesario para poder llegar a fin de mes.
Reivindicación del trabajo del campo
Aparte de su caso personal, Cañamero habla también del problema estructural del sistema de pensiones que vive España. Denuncia que los trabajadores del campo soportan mayores cargas sin que eso se traduzca en mejores prestaciones. “Los trabajadores del campo somos los que más cotizamos”, señala.
“Si tú cotizas el 11,5%, ¿por qué tengo una pensión un 30 o un 40% más barata que el resto?”, dice Cañamero.
Desde su forma de verlo, esto da la sensación de que hay mucha desigualdad que debería corregirse. “Las pensiones no pueden llamar a tu puerta en forma de hambre”, advierte, considerándolo cuanto menos “inhumano” e “injusto” para quienes han cotizado durante 40 o 50 años.
Y es que para él es muy importante el papel histórico que ha tenido siempre el campo y de quienes lo han trabajado. Recuerda que detrás de cada cosecha hay generaciones enteras de esfuerzo, hasta con malas condiciones. “Nuestros padres, nuestras abuelas embarazadas trabajando en el campo… hemos levantado los campos”, explica, insistiendo en que “hace falta dignificarlo”.
Crítica a la política
Para terminar, este expolítico se acuerdo de aquellos que están sentados ahora ocupando escaños en la política institucional, dejando claro que que el entorno del poder hace que los representantes no vean bien cómo es la realidad. “El Congreso está diseñado para que te olvides de dónde vienes”, afirma, describiendo un sistema en el que “todo está preparado para que no pienses en la gente que tienes que representar”.

