La generación más formada de la historia, y aparentemente con mayor estabilidad laboral (ya que el paro juvenil se sitúa en mínimos históricos), está encontrando más dificultades que nunca para poder independizarse. Así lo resalta el informe ‘Cuando avanzar no basta. La juventud española ante el desafío de la emancipación’ de CCOO, que advierte que la crisis habitacional ya no solo afecta a los más jóvenes, sino también a quienes superan los 30 años.
Desde el sindicato advierten de que, a pesar de las mejoras laborales, la insuficiencia de los salarios para llevar a cabo un proyecto vital autónomo y las dificultades del modelo de vivienda que atraviesa el país se están traduciendo en una emancipación cada vez más tardía.
Mientras la tasa europea de las personas de 18 a 34 años emancipadas y sin necesidad de apoyo económico familiar se mantiene estable (en torno al 50%), España ha sufrido una caída en su tasa de emancipación. De hecho, si comparamos país a país, en España ha sido donde más ha caído frente al resto de países europeos desde 2016.
En concreto, entre 2016 y 2025, la tasa de emancipación ha pasado de 41% al 31%. Desde hace más de 15 años, el porcentaje de jóvenes emancipados no ha parado de caer, tanto para hombres como mujeres. Y esta dificultad para emanciparse no solo alcanza a los jóvenes de 25 a 29 años (cuando han finalizado su formación y se insertan en el mercado laboral), sino también a adultos de 30 a 34 años que siguen experimentando dificultades para emanciparse.
Así, solo 3 de cada 10 jóvenes de entre 18 y 34 años han logrado independizarse en nuestro país y no depender económicamente de su familia. Un porcentaje bajo atendiendo a que la tasa de desempleo de los menores de 30 años ha pasado del 40% en 2013 al 16%, y la reducción de la temporalidad del 56% en 2018, al 32% en el primer semestre de 2026.
Del mismo modo, actualmente el 54,2% de la población joven de hasta 29 años cuenta con estudios superiores (universitarios o de formación profesional superior), cuando hace menos de cuatro décadas, esta tasa era de apenas el 21%. El crecimiento ha sido aun mayor entre las mujeres, casi triplicándose la tasa de estudios superiores (alcanzando el 61%).
El problema de la vivienda
Desde CCOO explican que antes del estallido de la burbuja, los precios reales de las viviendas en propiedad eran más elevados que ahora. Sin embargo, los criterios de concesión de créditos eran mucho más laxos. Esto permitía que muchos jóvenes pudieran acceder a una vivienda en propiedad (y, por tanto, se emanciparan), aunque fuera en niveles de sobreesfuerzo difícilmente sostenibles.
Los jóvenes de ahora no cuentan con ninguna medida para sortear esta subida de precios. Así, sin opción de compra y ante la escasez histórica de vivienda pública, el alquiler privado es la única alternativa que encuentran para independizarse. El fuerte encarecimiento de los nuevos contratos de arrendamiento actúa como un impuesto selectivo contra los "outsiders" del mercado (los jóvenes que intentan alquilar por primera vez), provocando que tener un empleo estable y un sueldo digno ya no garantice poder independizarse.
Por ello, la secretaria confederal de Juventud de CCOO, Pau Garcia Orrit, ha advertido durante la presentación del informe que es urgente realizar avances estructurales en las políticas públicas para garantizar la construcción de un proyecto de vida autónomo, la emancipación y la estabilidad laboral.
“La subida del SMI es la política de juventud más eficaz, pero debe complementarse con medidas ambiciosas en materia de vivienda”, ha expresado, manifestando que “toca solucionar, de una vez por todas, el problema de la emancipación en nuestro país”.
La juventud sí se interesa por la política
Según el sindicato, las dificultades para conseguir una vida autónoma y emancipada no han empañado el compromiso de la juventud con una sociedad mejor, si bien las carencias en materia de vivienda y los salarios todavía muy bajos han permitido que ciertos discursos reaccionarios se abran paso.
Según Natalia Arias, autora del informe y miembro del Gabinete Económico de CCOO, “las cifras desmienten categóricamente los discursos reaccionarios sobre la falta de implicación de los jóvenes. La juventud sí se interesa por la política y considera prioritarios asuntos fundamentales para su futuro como el empleo, la vivienda o la salud mental”.