“La soledad me ha acompañado toda la vida. En bares, en coches, en las aceras, en las tiendas, en todas partes. No hay escapatoria. Soy el hombre solitario de Dios”. Esta frase, después de casi 50 años del estreno de Taxi Driver, sigue siendo el santo y seña del protagonista del filme, Robert de Niro (82 años). El monólogo sigue estando de actualidad, y se ha convertido en uno de los vídeos más virales en redes sociales, así como en conversaciones sobre la salud mental, la desconexión social o el aislamiento emocional.
Estas palabras pertenecen a un diario escrito por el taxista nocturno Travis Bickle, un ex combatiente de Vietnam al que Martin Scorsese convirtió en el símbolo americano, en uno de sus años más complicados. La enumeración de objetos y momentos que se encuentran a diario, como los coches, los bares o las tiendas, muestra que el aislamiento puede ser posible cuando se está rodeado de gente.
Te puede interesar
La frase del final, cuando Bickle dice “soy el hombre solitario de Dios” muestra el lado existencial del monólogo. Se siente apartado de los demás y condenado a vivir en una identidad que no es la suya, en medio del abandono. Una sensación que puede traerse perfectamente al siglo XXI y por eso la cita sigue de actualidad.
Estamos en un mundo hiperconectado, con la vida propia y ajena en las redes sociales. Una sociedad en la que la soledad se siente al caminar por las calles, aunque haya mil personas alrededor.
Taxi Driver muestra una ciudad hostil, violenta y desencantada
En 1976 se estrenó Taxi Driver, una de las películas más icónicas de la historia del cine americano y mundial. Se ambienta en Nueva York, durante los años posteriores a la guerra de Vietnam, mostrando los problemas psicológicos de un soldado vererano que no consigue insertarse en la sociedad civil.
La ciudad es hostil, violenta y un espacio degradado donde sólo hay violencia y desencanto. Scorsese explica cómo se siente el aislamiento en la piel de un hombre, analizando los traumas, la decadencia y la salud mental. No ofrece una solución rápida y tampoco quiere entrar en lo de siempre. El resultado fue uno de los thriller más taquilleros pero a la vez, más complicados de ver.
Robert de Niro marcó diferencias y su monólogo es icónico
La interpretación del actor Robert de Niro ha estado considerada con el paso de los años como una de las más importantes de su generación. Mientras se preparaba la película, condujo un taxi por las calles de New York tanto de día como de noche y entrevistó a los conductores nocturnos.
Más tarde, el director de la película le llamaría para participar en Toro Salvaje, Uno de los nuestros o Casino. Robert nació en Nueva York en 1943, y creció en el barrio de Little Italy. Aprendió el oficio con maestros como Stella Adler o Lee Stragsberg antes de llegar a ser un referente en el cine americano.
Aprendió el dialecto siciliano para El Padrino II y se entrenó muy duro para ser boxeador en Toro Salvaje.
Y aunque parezca mentira, los jóvenes de este siglo siguen aprendiendo con el monólogo de Bickle, porque encuentran una profecía sobre la desconexión emocional en las grandes ciudades.