Si ves murciélagos volando alrededor de tu casa o jardín al atardecer, te contamos qué significa y por qué es una de las mejores noticias para tu entorno

Pese a la fama que arrastran, su presencia indica que el ecosistema funciona, que hay menos mosquitos y polillas, y que tu vivienda está en una zona donde la fauna silvestre todavía encuentra refugio.

Si ves murciélagos volando alrededor de tu casa o jardín al atardecer, te contamos qué significa y por qué es una de las mejores noticias para tu entorno |Imagen generada con IA
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Los murciélagos no buscan entrar en las casas. Lo que hacen es salir a alimentarse al anochecer y aprovechan los huecos urbanos donde abundan los insectos. Las farolas atraen mosquitos, polillas y escarabajos, y los murciélagos los cazan al vuelo en cuestión de segundos.

En España, la especie más común en zonas urbanas es el murciélago enano (Pipistrellus pipistrellus), uno de los mamíferos más pequeños de Europa. Pesa apenas 5 gramos y un solo ejemplar puede comer hasta 3.000 mosquitos en una sola noche. Es difícil encontrar un sistema natural de control de plagas más eficaz.

Para evitar que los murciélagos revoloteen cerca del jardín durante la noche, conviene reducir las luces exteriores, retirar posibles refugios y sellar huecos por donde puedan acceder a la vivienda | Envato

Que elijan revolotear cerca de tu jardín, terraza o tejado significa que ese espacio ofrece insectos suficientes y refugios donde dormir durante el día (huecos en la fachada, persianas viejas, tejas levantadas).

Especie protegida en toda España

Lo que muchos vecinos no saben es que todas las especies de murciélagos están protegidas por ley en España. Matarlos, capturarlos o destruir sus refugios sin autorización es una infracción administrativa que puede acarrear multas de varios miles de euros.

El murciélago es una especie protegida en toda España, por lo que no debe capturarse ni dañarse, sino evitar su entrada en casa sellando huecos y reduciendo focos que atraigan insectos | Envato

La razón es ecológica. La población de murciélagos europeos ha caído drásticamente en las últimas décadas por el uso de pesticidas, la pérdida de hábitat y el aislamiento térmico de los edificios, que tapa los huecos donde dormían. Son bioindicadores que los biólogos usan para evaluar la salud de un entorno.

Los mitos más extendidos que la ciencia ha desmontado

Pocos animales arrastran tanta mitología como los murciélagos. Estos son los bulos más frecuentes y la realidad detrás.

  • No se enredan en el pelo. Su sistema de ecolocalización detecta un cabello humano a varios metros. Es físicamente improbable que choquen contra una persona.
  • No son ciegos. Ven, aunque su sentido principal es el sonido.
  • No chupan la sangre. De las más de 1.400 especies del mundo, solo tres viven de sangre y ninguna habita en Europa.
  • No transmiten la rabia masivamente. El riesgo existe, pero es estadísticamente muy bajo y solo aparece si se manipula a un animal con guantes inadecuados.

Qué hacer si entra uno en casa

La situación más habitual es que un murciélago se cuele por una ventana abierta y empiece a volar en círculos sin encontrar la salida. No hay que asustarse ni intentar atraparlo.

El protocolo es sencillo. Apagar las luces interiores, abrir la ventana o el balcón al exterior, y esperar unos minutos en silencio. El animal saldrá por su propio sistema de orientación en cuanto detecte la corriente de aire nocturna.

Si entra un murciélago en casa, lo recomendable es mantener la calma, apagar las luces, abrir ventanas o puertas al exterior y dejar que salga solo, sin tocarlo ni intentar capturarlo | Envato

Si aparece de día desorientado o caído en el suelo, no tocarlo con las manos desnudas. Cubrirlo con una caja de cartón con agujeros y avisar a la asociación de protección de fauna local o a SEPRONA. La mayoría de comunidades autónomas tienen centros de recuperación de fauna silvestre que se hacen cargo.

Tener murciélagos sobrevolando el patio o el tejado es una señal de equilibrio ambiental cada vez más rara en las ciudades españolas. Quien los vea en su entorno está, sin saberlo, ahorrándose una buena cantidad de picaduras y de aerosoles antimosquitos.

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