La Unión General de Trabajadores (UGT) ha lanzado este lunes una doble advertencia sobre el funcionamiento del mercado laboral en España: por un lado, denuncia el uso “fraudulento” del periodo de prueba en contratos indefinidos como mecanismo de precarización; por otro, rechaza que exista un problema estructural de absentismo laboral, al asegurar que el ausentismo “deliberado” es “prácticamente cero”. Ambas conclusiones forman parte de un informe presentado en Madrid que, pese a reconocer los avances tras la reforma laboral de 2021, subraya la persistencia de desequilibrios relevantes en la calidad del empleo. De hecho, recientemente en esta línea UGT también pidió endurecer el despido y controlar el contrato parcial.
El sindicato sostiene que algunas empresas estarían utilizando el periodo de prueba como sustituto encubierto de los contratos temporales, aprovechando que la extinción durante esta fase no conlleva indemnización. Así lo reflejan los datos, que muestran un aumento importante de las bajas en el periodo de prueba, 31.600 bajas registradas en contratos indefinidos por no superar el periodo de prueba en 2025, frente a las 5.900 que se dieron en 2019, lo que supone un aumento de más de cinco veces.
Según el informe, este tipo de bajas representan ya casi siete de cada cien en el total, frente al 4,6% del periodo expansivo anterior a la pandemia. Para UGT, la evolución “obliga a mantener una vigilancia activa” por parte de la Inspección de Trabajo para evitar prácticas que erosionen los avances en estabilidad laboral logrados con la reforma .
Un mercado laboral con avances, pero aún con precariedad
El análisis del sindicato reconoce que el mercado laboral atraviesa un ciclo “extraordinario”: el empleo ha crecido más de un 10% desde 2021, se han superado los 22 millones de ocupados y la temporalidad ha caído a mínimos históricos del 15%. Sin embargo, advierte de que la reducción de la temporalidad no ha eliminado la precariedad.
Persisten, por ejemplo, bolsas de alta rotación en contratos de muy corta duración, donde el 38,4% dura menos de un mes, y un elevado peso del empleo a tiempo parcial involuntario, especialmente entre mujeres . A ello se suma un volumen significativo de horas extraordinarias no remuneradas, que representan el 39% del total y suponen pérdidas salariales de unos 2.500 millones de euros anuales.
El informe también apunta a nuevos factores de riesgo, como la desaceleración del empleo tecnológico, que rompe su tendencia de crecimiento por primera vez desde 2017, o el impacto del encarecimiento de la vivienda sobre la movilidad laboral y la retención de talento .
El absentismo, bajo el foco del debate
En paralelo, UGT ha respondido a uno de los debates recurrentes del mercado laboral: el absentismo. La secretaria ejecutiva del sindicato, Cristina Estévez, ha asegurado que el absentismo “deliberado” es “prácticamente cero” en España, al subrayar que las bajas laborales están respaldadas por informes médicos .
Frente a las críticas de la patronal por el impacto económico de las incapacidades temporales, Estévez ha puesto el acento en la salud de los trabajadores y en la organización empresarial. Según el sindicato, la elevada carga de trabajo y el recurso frecuente a las horas extraordinarias contribuyen al deterioro de la salud laboral.
En 2025 se realizaron 331 millones de horas extras, que afectaron a casi un millón de asalariados. De ellas, cerca de 130 millones no fueron retribuidas, lo que se traduce en más de 2.500 millones de euros en salarios no percibidos y una merma de 775 millones en cotizaciones a la Seguridad Social .
UGT sostiene que la reducción de estas horas extraordinarias podría generar hasta 62.000 empleos equivalentes a tiempo completo, lo que evidencia, a su juicio, que el problema no es el absentismo, sino la distribución del trabajo y las condiciones laborales.
En conjunto, el diagnóstico del sindicato apunta a una paradoja: un mercado laboral que ha mejorado en términos cuantitativos tras la reforma, pero que sigue arrastrando desequilibrios estructurales en la calidad del empleo, donde emergen nuevas formas de precariedad menos visibles que la temporalidad clásica.