El Real Decreto 486/1997, en su Anexo III, regula la temperatura que debe cumplirse en los locales de trabajo cerrados que es de entre 17 y 27 grados para los trabajos sedentarios propios de oficinas y de 14 a 25 grados cuando hay movimiento ‘ligero’. Esto es en España porque en Reino Unido, concretamente en Londres, la realidad es muy diferente al menos para los más de 1.500 conductores del conocido autobús rojo que irán a la huelga debido a las temperaturas extremas que alcanzan en la cabina.
Según publican los medios ingleses, como Time Out, la convocatoria contempla una huelga “intermitente” para denunciar el calor “abrasador” que soportan durante sus jornadas de trabajo. Los conductores han asegurado (y los sindicatos lo respaldan) que en ruta pueden alcanzar los 40 grados cuando la temperatura de puertas para afuera está en torno a los 30.
Los parones van a afectar a la empresa Arriva, que es una de las ocho compañías que habitualmente prestan servicio y es concesionaria de TFL (Transport for London) operando parte de los característicos vehículos rojos que ruedan a diario por las carreteras de esta ciudad, una de las más turísticas del mundo.
Uno de los problemas radica en que no hay aire acondicionado en este vehículo por lo que el calor condensado puede provocar situaciones de malestar e incluso riesgo de desvanecimiento para los empleados.
Los sindicatos han acusado a la empresa de ignorar las peticiones de los conductores “a pesar de que cada vez hace más calor en verano”, ha dicho Sharon Graham que es la secretaria general de Unite. “No han querido tomar medidas, es completamente inaceptable. Una empresa como esta, que es rentable, podría invertir en mejorar las condiciones de sus trabajadores y no mostrar esa avaricia”. Para ella, no es de recibo tener que pasar la jornada laboral en “autobuses abrasadores”.
Cabinas que alcanzan los 40 grados
El sindicato afirma que la mampara de cristal que rodea el asiento en el que va el conductor es un peligro porque “ayuda a que se concentre el calor”, así que cuando los termómetros de la calle “marcan unos 30 grados, en la cabina están a 40”. Muchos trabajadores han tenido que ser atendidos por cansancio, mareo e incluso deshidratación.
El calendario de la huelga comienza con dos jornadas seguidas y luego los paros continuarán los días 18 y 21 de agosto por lo que afectarán a los turistas o a los mismos vecinos. Seguirán entre el 25 y el 28 del mismo mes, con cuatro nuevas tandas de huelgas en septiembre y octubre. “Faltan sistemas de climatización en buena parte del transporte público de Londres”, afirman desde Unite porque en los trenes y estaciones de metro tampoco suele haber aire acondicionado, salvo contadas excepciones.
Transport for London muestra su compromiso con los conductores
La empresa Transport for London, concesionaria de Arrive, ha señalado que “estamos dispuestos a colaborar en una serie de medidas para mejorar el bienestar, las condiciones laborales y la salud de los conductores” de modo que “nos comprometemos a que todo el personal tenga un horario de trabajo justo, vehículos seguros y acceso a las instalaciones que necesitan para desempeñar sus funciones de un modo eficaz”.
“Queremos asegurarles una vez más a los compañeros que cuando se presentan denuncias por parte de los conductores, estas se investigan exhaustivamente y nuestros operadores no tomarán medidas contra quien denuncie pensando siempre en el bienestar de los trabajadores”.
En España la temperatura en el trabajo está regulada
La normativa española establece que la temperatura en los centros de trabajo cerrados tiene que estar en unos límites determinados. Además de que se respeten los valores estimados, las condiciones ambientales no pueden poner en riesgo la seguridad o la salud de los trabajadores y tampoco provocar incomodidad.
Por parte de la empresa se deben evitar las temperaturas extremas, los cambios bruscos, las corrientes de aire molestas, los malos olores y la exposición excesiva a la radiación solar por medio de las superficies acristaladas.
Cuando la empresa incumple alguna de estas obligaciones y supone un riesgo grave, los trabajadores pueden acudir a los delegados de prevención o a sus representantes legales para que soliciten tomar medidas por escrito. Y si la petición no se atiende en 4 días, tendrán que dirigirse a la autoridad competente que podrá exigir medidas extra de seguridad, suspender la actividad en la zona afectada o paralizar el trabajo cuando haya riesgo de accidente.