José Antonio Amate, inspector de trabajo, estalla contra los que no respetan los derechos en hostelería: "Son delincuentes y sinvergüenzas"

Este especialista explica cómo es su día a día revisando las condiciones laborales en bares y restaurantes, así como todas las irregularidades que se encuentra.

José Antonio Amate, inspector de trabajo |Equipo de Investigación de laSexta
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La hostelería en España es desde hace muchos años uno de los sectores más precarios, con condiciones laborales que muchas veces pasan el límite de lo legal. Solo hay que ver las denuncias de cuentas como ‘SoyCamarero’, donde a veces aparecen casos difíciles de creer. Es por eso que muchos inmigrantes se deciden a coger estos trabajos, ya que muchos españoles se niegan a cogerlos por su mala fama.

La falta de un contrato de trabajo legal en muchos casos, la cantidad de horas sin pagar y los abusos de ciertos empresarios hacen que las autoridades tengan que estar vigilando todo el tiempo si se cumplen o no las condiciones del Estatuto de los Trabajadores en los negocios de hostelería. José Antonio Amate, un experimentado inspector de trabajo, explica cómo es el trabajo inspeccionando negocios de hostelería en el programa Equipo de Investigación de laSexta, donde detalla lo que se encuentra en su día a día, una cantidad de irregularidades difícil de creer.

Las primeras comprobaciones en la cocina

Tal y como explica el funcionario, su labor se basa en tener mucha visión, nada justo después de cruzar la puerta de cualquier establecimiento hostelero. Lo primero que hace en una jornada laboral normal suya es dirigirse directamente a la zona de la cocina del bar o restaurante que le ha tocado revisar, ya que allí investiga si la empresa cumple "con sus obligaciones legales" respecto a la plantilla.

"Estoy comprobando que hay dos personas sirviendo en las mesas, dos más en la cocina y la que me ha servido el café", dice el inspector, dejando claro que saber cuántos trabajadores hay en el sitio es muy importante para compararlo posteriormente con los registros oficiales de la Seguridad Social que aporta el dueño del bar.

Escondites y situaciones de vulnerabilidad

Pero hay muchas trampas para evitar multas y los dueños de los negocios de hostelería se las saben y las ponen en práctica siempre que pueden. Tanto en cuanto las sanciones económicas suponen un golpe duro para el negocio, algunos dueños idean métodos desesperados para ocultar a su personal sin contrato. "Sobre todo hay que vigilar que no haya algún sitio por donde pueda escaparse y ausentarse de la visita", añade el experto, confirmando que en alguna de sus visitas se ha llegado a encontrar a trabajadores en situación irregular escondidos dentro de un armario empotrado.

Aunque esto suena a pura anécdota, el funcionario confirma que representa el día a día de su profesión. Por lo que, analizando el fondo del problema, apunta que "en la mayoría de las ocasiones, los trabajadores se encuentran desprotegidos, porque no tienen derechos", viéndose obligados a aceptar estas humillantes condiciones por pura necesidad económica.

La oscura figura del listero

Otra de las cosas que más llama la atención en el sector de la restauración es la existencia de intermediarios que van a ganar dinero y les da igual el perjuicio para los empleados u otros. "Hemos descubierto que los listeros, (las personas que conectan a camareros con hosteleros) se quedan con un porcentaje del sueldo del camarero", detalla el equipo de investigación, destapando una red de abusos que afecta más todavía a los ingresos de estos trabajadores.

Ante esta situación, el inspector no oculta su enfado, ya que es una situación que verdaderamente le indigna. "Es una persona que no respeta los derechos de otra, tenemos que ponerle nombre: son sinvergüenzas, son delincuentes, son piratas, personas que merecen, incluso, un reproche penal", dice el especialista en trabajo.

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