Descubre que cobra menos que sus compañeros por un error de RRHH y le despiden por enviarse los sueldos a su correo y comentarlo: es improcedente

Borró el archivo con los salarios nada más se lo pidieron.

Un hombre al azar sorprendido frente al ordenador |Envato
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El pasado 7 de junio finalizaba el plazo para que el Gobierno transpusiera la Directiva europea de transparencia retributiva en la legislación española. Una norma para la que las empresas deben estar preparadas ya que puede traer consecuencias entre los propios trabajadores. Una reciente sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid así lo demuestra, tras declarar improcedente el despido de un administrativo que descubrió por un error de Recursos Humanos los salarios de todos sus compañeros y lo habló con el equipo.

El empleado llevaba en la empresa 14 años y descubrió accidentalmente diferencias salariales en su empresa. El departamento de RRHH subió por error a una unidad compartida de la empresa un archivo con las nóminas y los nuevos salarios de todos los empleados del grupo. Aunque los archivos fueron eliminados en aproximadamente 45 minutos, el trabajador aprovechó ese lapso para descargar el documento y enviárselo a su correo personal.

Durante esa mañana, el trabajador comentó por teléfono con otros compañeros que su sueldo era menor y que había guardado una copia del archivo por si lo necesitaba. Esa misma tarde, tras hablar con la Directora de Recursos Humanos, cumplió la orden de eliminar el archivo de su posesión. Pese a ello, le comunicaron su despido disciplinario por transgresión de la buena fe y vulnerar una cláusula de confidencialidad que firmó en 2018. 

Unos argumentos que no convencieron al TSJ de Madrid, que consideró que el despido fue desproporcionado, ya que la situación se produjo por una negligencia de la propia empresa y el trabajador eliminó el archivo en cuanto se lo pidieron.

Primer encuentro judicial

El Juzgado de lo Social número 33 de Madrid dio la razón al trabajador, declarando el despido improcedente. Así, obligó a la empresa a readmitirle o abonarle una indemnización de 36.457,18 euros.

La compañía recurrió y presentó un recurso de suplicación ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid. En este defendió que reenviarse un documento interno y confidencial fue un hecho consciente e iba en contra del documento de confidencialidad que firmó en 2018.

Por último, defendieron que la pérdida de confianza era irreversible y justificaba el despido, sin importar que no hubiera revelado la información a terceros ajenos a la empresa o que no existiera un perjuicio económico directo.

Por su parte, el trabajador señaló que todo fue consecuencia de una negligencia del Departamento de Recursos Humanos, quienes expusieron los datos de unas diez personas y, sin embargo, no recibieron ninguna sanción. También alegó que la compañía no fue proporcional, ya que se trataba de un acto único, el archivo fue eliminado inmediatamente después de que se lo pidieran, no hubo difusión externa y el documento de confidencialidad no se le había recordado ni actualizado en 7 años.

También recordó que llevaba casi 14 años en la empresa sin sanciones previas.

El TSJ de Madrid confirma que el despido es improcedente

Al igual que en primera instancia, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid se puso de lado del trabajador, coincidiendo en que el despido fue desproporcionado Primero, destacó que el error fue de Recursos Humanos, fueron quienes generaron el riesgo, y el trabajador borró los datos el mismo día obedeciendo las órdenes. Además, no mencionó nombres concretos en sus conversaciones.

En cuanto a la reacción del trabajador, el tribunal consideró expresamente que fue “normal y humana la sorpresa del trabajador al ver que cobraba menos que otros compañeros”.

Por todo ello, aunque descargarse el archivo con los salarios fue una "conducta reprobable”, el TSJ de Madrid falló que los hechos no eran lo suficientemente graves para justificar el despido, declarándolo improcedente.

La sentencia evidencia lo importante que debe ser ya para las empresas garantizar la transparencia retributiva. “El secretismo salarial está bajo mínimos y la gestión de la información interna exige mucha más madurez digital por parte de las organizaciones. Un error de seguridad no puede taparse de forma desproporcionada con la carta de despido de un empleado veterano”, ha expuesto el abogado laboralista Ignacio Castañeda en su perfil de LinkedIn, donde ha compartido la misma.

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