Un jubilado de 70 años hereda la nuda propiedad de la casa de su padre, pero descubre que su madrastra es más joven que él y no podrá usarla hasta que muera

El jubilado pensaba que algún día podría disfrutar de la vivienda familiar, pero al conocer la edad de la viuda entendió que quizá nunca llegaría a convertirse en propietario pleno.

Un hombre preocupado |Envato
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Recibir una herencia no siempre supone poder hacer uso de los bienes desde el principio; esto ocurre sobre todo cuando hay un usufructuario y se hereda la nuda propiedad. En estos casos los herederos solo reciben la titularidad del bien y deben esperar años, o incluso décadas, para disfrutar del pleno dominio, y es lo que le ocurrió a un jubilado francés de 70 años que heredó la nuda propiedad de una casa junto al mar tras la muerte de su padre, pero descubrió que la viuda era incluso más joven que él.

Tras años sin tener relación con su padre, en el momento de su muerte, no tenía constancia de que se había casado por cuarta vez cuando el notario le llamó para informarle sobre el reparto de la herencia. Fue en ese momento cuando descubrió que recibiría la casa pero unicamente la nuda propiedad ya que el uso y disfrute lo heredaba su nueva madrastara que resultó ser un año más joven que él.

Aunque legalmente era propietario de una parte del inmueble, no podría ocuparlo ni venderlo libremente mientras la usufructuaria siguiera con vida. “Me sentí un poco engañado. Si hubiera tenido que esperar a que muriera para beneficiarme de la casa, quizá nunca lo habría conseguido”, explicó.

Descubrió que podía vender la nuda propiedad

Pensando en que la estadística indicaba que no podría disfrutar nunca de la vivienda, el jubilado con consultó el asunto con su notario que le informó de que la nuda propiedad de la vivienda tambien puede venderse, siempre y cuando el comprador respete los derechos del usufructuario. 

Según explica el notario Frédéric Labour, en el medio francés Figaro Inmobiler, la operación era perfectamente posible porque el usufructo procedía de una herencia y no de una donación con prohibición expresa de venta. Por tanto, la viuda podía seguir utilizando la vivienda con normalidad y la venta no afectaría a sus derechos.

Vendió sus derechos sobre la vivienda y recibió más de 125.000 euros

La plena propiedad de la vivienda estaba valorada en 270.000 euros, y tras valorar el hecho de que los nuevos comrpadores tendrían que esperar a que la madrastra falleciera para poder hacer uso de ella se estimó un precio de 159.160 euros.

Tras descontar los honorarios de la agencia especializada y pagar aproximadamente 12.000 euros en impuestos de sucesiones, el jubilado recibió alrededor de 125.160 euros netos por la venta de la nuda propiedad de su herencia, pudiendo al menos sacar un beneficio de una vivienda que probablemente nunca pudiera disfrutar. 

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