Llega el verano y, con él, el gran quebradero de cabeza para millones de padres en España: ¿qué hacer con los hijos mientras las escuelas cierran pero los turnos de trabajo siguen adelante? Ruth, una madre con tres hijos de 11, 8 y 4 años, ha relatado en la cadena COPE el calvario que vive cada año para conciliar. Su situación es uno de los cientos de testimonios de padres que luchan por una plaza en un campamento público, pero tienen que recurrir al mercado privado con precios desorbitados.
Trabajar para pagar el cuidado de los hijos
"Tanto mi marido como yo trabajamos en horario de mañana", explica Ruth. En su caso, la jornada laboral arranca a las 7:00 de la mañana y termina a las 14:00 horas. Para cubrir ese hueco, las plazas de los ayuntamientos no son una opción viable: "Son muy limitadas y ofrecen campus de un par de horas que no me solucionan nada".
Además, las normas de renta los han dejado fuera de los sorteos públicos. "No tenemos sueldos millonarios, pero sí que es verdad que nos han descartado de un par de sitios", lamenta. Sin acceso a las ayudas del Gobierno, la única alternativa es recurrir a las empresas privadas. Las matemáticas del verano, sin embargo, resultan demoledoras para la economía doméstica:
- El precio del mercado: "Hablamos del campus privado más barato, unos 150 o 200 euros a la semana por hijo", calcula Ruth.
- La cuenta final: Al tener tres niños y dos meses enteros de vacaciones escolares, la factura total se dispara. "Multiplico por tres, imagínate; trabajo básicamente para ellos", confiesa esta madre.
La oferta pública solo cubre a tres de cada diez niños
El problema de Ruth no es un caso aislado. Los estudios del sector sociosanitario demuestran la realidad del sistema de conciliación en España. La oferta de campamentos públicos y municipales solo cubre el 30% de la demanda real. El 70% restante de las familias debe buscarse la vida con otras alternativas como acudir a los abuelos.
A todo ello, se suma un problema más: el encarecimiento de los campamentos. Se calcula que en los últimos años ha aumentado un 5,2% por encima de la inflación general. Esto obliga a que 7 de cada 10 hogares admitan que tienen que recortar drásticamente en sus propias vacaciones familiares para poder pagar el cuidado de sus hijos en julio y agosto.
Abuelos al límite y vacaciones cruzadas
Para estirar el dinero, los padres españoles recurren a soluciones que desgastan la vida familiar. El primer recurso sigue siendo el "colchón" de los abuelos. "Mi padre es el que viene a cuidarlos, pero uno va a una punta, el otro a otra punta de otro lado y es un poco complicado. Los abuelos están más para disfrutar que para criar", reconoce Ruth. Además, el retraso en la edad de jubilación hace que muchos abuelos ya no tengan la fuerza física para cuidar a niños pequeños durante jornadas de 8 horas.
Otras familias recurren a las "vacaciones cruzadas": el padre se pide los días libres en julio y la madre en agosto para no dejar a los niños solos, lo que destruye el descanso familiar conjunto. El problema es tan grave que cada verano se solicitan más de 22.000 excedencias laborales para cuidar a menores en vacaciones; un dato que esconde una gran brecha de género, ya que el 90% de estas ayudas las piden las mujeres, frenando su carrera profesional.
El peligro de los niños "llave": solos frente a las pantallas
¿Qué pasa con el 34% de los hogares españoles que no se pueden permitir ningún campamento de pago? La falta de alternativas genera dos realidades muy crudas en los barrios trabajadores:
- Menores solos en casa: Aumenta el número de niños (sobre todo a partir de los 10 años) que pasan el día completamente solos en pisos urbanos con las llaves de casa colgadas al cuello. "Un niño no se puede quedar solo. Una consola puede jugar un rato, pero no lo puedes tener 7 u 8 horas, que es lo que dura la jornada completa de un padre", advierte Ruth.
- Hermanos cuidadores: Muchos adolescentes se ven obligados a hacer de padres y asumir la carga de cuidar a sus hermanos pequeños durante todo el día, una responsabilidad que no les corresponde.