El mercado laboral de España sigue creciendo y mejorando. Si miramos los últimos datos del Ministerio de Trabajo, ya hay 3,35 millones de jóvenes ocupados en 2024, el nivel más alto desde la Gran Recesión. Además, los salarios netos de los jóvenes de 16 a 34 años han subido un 30% en la última década, siete puntos por encima del IPC. Pero no todo el positivo, ya que a pesar de cobrar más y haber más ocupación, la realidad es que la tasa de emancipación se ha desplomado al 31%, el mínimo histórico de la serie. Así lo cuantifica el último número de la revista Información Comercial Española (ICE) que publica el Ministerio de Economía, dedicado de forma monográfica a la oferta y demanda de vivienda en España, en un artículo firmado por Diego Cagigas Castro e Iker Beraza Pérez, ambos Técnicos Comerciales y Economistas del Estado.
El estudio calcula que faltan 311.403 hogares para que los jóvenes puedan emanciparse. Esto equivale a 436.000 trabajadores que siguen atrapados en casa de sus padres a pesar de tener un empleo estable. “El principal freno ya no es la falta de empleo, sino que es imposible transformar los ingresos del trabajo en una capacidad real para acceder a una vivienda”, aseguran los autores.
Empleo récord, emancipación al 31%
El dato más claro es la tasa de emancipación de los jóvenes entre 16 y 34 años, un grupo que suma unos diez millones de personas. En 2008, el 45% vivía fuera de casa de sus padres; en 2014, el 42%; y en 2024, solo el 31%. En 2024, solo el 31%. La caída acumula 10,8 puntos en una década y es la mayor regresión registrada desde que arranca la Encuesta de Condiciones de Vida del INE. La pérdida no se explica por el ciclo económico, ya que se ha producido tanto en la crisis inmobiliaria como en la recuperación posterior. “Las barreras para la emancipación no responden a las diferentes fases del ciclo económico de corto plazo, sino a transformaciones profundas en el mercado laboral y residencial”, escriben Cagigas y Beraza.
El dato que confirma este divorcio entre empleo y vivienda es el de los jóvenes con un trabajo fijo a tiempo completo, pues pasaron del 67% en 2014 al 54% en 2024. Tener nómina ya no abre la puerta de casa. La comparación con la serie europea de Eurostat EU-SILC sitúa a España entre los países del sur con edades de salida del hogar más tardías.
En el norte y centro de Europa, los jóvenes se emancipan al cumplir los veinte o a mitad de esa década. En España, la edad media lleva diez años estancada en los 30 años. Los autores explican que esto funciona como un filtro injusto: solo un grupo muy pequeño de jóvenes, los que tienen mejor situación económica, consigue independizarse antes de los 34. Los demás, simplemente, tienen que retrasarlo o tirar la toalla.
El relevo del alquiler sobre la hipoteca
Hace diez años, el 43% de los jóvenes emancipados vivía en una vivienda en propiedad con hipoteca. Hoy, solo el 27%. Mientras tanto, el alquiler a precio de mercado ha pasado del 32% al 43% y se ha convertido en el régimen dominante. La caída de la hipoteca joven es de 16 puntos en una década, la mayor de la serie.
El estudio responsabiliza directamente del cambio a la reforma del sector financiero posterior a la crisis, que penalizó las hipotecas con un loan-to-value superior al 80%. El loan-to-value, dicho en castellano, es la proporción entre el dinero prestado y el valor de la vivienda. Antes de 2008 era habitual conceder hipotecas que cubrían el 100% del precio. Hoy las entidades exigen al comprador aportar de media el 20%, una entrada que un trabajador joven con un salario neto medio de 18.338 euros anuales tarda años en reunir.
Esa restricción crediticia empuja al alquiler. “Obliga a muchos a permanecer de alquiler, aumentando la demanda de este régimen de vivienda e impulsando así sus precios, reforzando una suerte de trampa del alquiler”, recoge literalmente el artículo. Las cifras lo confirman. En el mismo periodo, el Índice de Precios de la Vivienda del INE ha subido un 65% y el precio medio del alquiler publicado en Idealista, un 82%. La diferencia frente al 30% que han crecido los salarios netos jóvenes es la grieta estructural que el estudio cuantifica por primera vez de forma agregada.
Cataluña, Madrid y Andalucía en cabeza
El déficit no se reparte de forma uniforme. Cataluña lidera con 71.426 hogares jóvenes bloqueados en 2024, casi una cuarta parte del total nacional. Le siguen Madrid con 57.052 y Andalucía con 34.331. Las tres comunidades suman el 52% de la carencia. Tras ellas, Castilla-La Mancha (27.354), la Comunidad Valenciana (26.885), la Región de Murcia (19.457) y Castilla y León (14.120) concentran otra parte significativa.
Las tasas más altas de sobreesfuerzo por gastos de vivienda superiores al 40% de la renta del hogar se registran en Canarias (21%), Comunidad de Madrid (20%) e Islas Baleares (15%). La diferencia frente a la evolución del precio de la vivienda es especialmente brutal en estas regiones, donde el IPV ha aumentado un 86% en la Comunidad de Madrid, un 85% en Baleares y un 77% en Cataluña desde 2014.
Hay un dato que matiza el cuadro nacional. La caída de la emancipación afecta con especial dureza a la cohorte más joven. El grupo de 16 a 24 años ha pasado de una tasa del 9% al 5% en una década y prácticamente vacía esa franja de edad del mercado residencial autónomo. El tramo de 25 a 29 años, considerado clave para la independencia, cayó del 47% al 36%. Y el de 30 a 34, que tradicionalmente había consolidado su independencia, retrocedió del 76% al 69%.
La receta europea que sí funciona
El artículo del Ministerio dedica su cuarto apartado a la política comparada. Las ayudas al alquiler o a la compra, aunque políticamente atractivas, se trasladan en su mayor parte al precio cuando el mercado está tensionado, según la evidencia de Krolage (2020) sobre Alemania y Grislain-Letrémy y Trevien (2022) sobre Francia que cita el texto. La promoción pública directa de vivienda asequible solo alcanza relevancia cuantitativa suficiente para impactar en el mercado en Países Bajos, Dinamarca, Austria, Francia, Irlanda y Finlandia. Estos países han combinado, además, objetivos cuantitativos de construcción. Países Bajos se ha fijado 100.000 viviendas al año, Irlanda 83.000 y el Reino Unido desbloquear otras 100.000.
En España, el ritmo actual de obra nueva terminada hasta abril de 2025 fue de 84.447 viviendas en doce meses, una cifra que según los autores “poco o nada ha contribuido a mejorar la situación del déficit de emancipación” porque la oferta privada se ha concentrado en gama media-alta destinada a reposición. El Plan Estatal de Vivienda 2026-2030 aprobado por el Ejecutivo, con 7.000 millones de dotación, recoge varias de las palancas descritas, aunque su efectividad dependerá de la velocidad real con la que se libere suelo público y se agilicen las licencias autonómicas y municipales.
“El acceso a la vivienda se ha convertido en una nueva frontera de desigualdad que amenaza la sostenibilidad del pacto generacional y la movilidad social”, concluye el estudio. La cifra de 311.000 hogares bloqueados ha marcado en 2024 su máximo de la serie histórica. Si la tendencia de los últimos tres años continúa, el próximo Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España fijará la barrera por encima.