Confirmado por la Ley de Alquiler: el casero puede echar al inquilino si realiza actividades molestas o peligrosas en la vivienda alquilada

La ley permite resolver el contrato cuando en la vivienda se producen actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas.

La ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez |Europa Press
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Aunque dejar de pagar el alquiler es una de las causas más habituales para iniciar un desahucio, la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) también permite a los caseros recuperar la vivienda en otros casos, como por ejemplo cuando los inquilinos tienen comportamientos graves que afectan a la convivencia o ponen en riesgo al resto de vecinos.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que el artículo 27.2.e) de la Ley de Arrendamientos Urbanos (que se puede consultar en este BOE) permite al propietario resolver de pleno derecho el contrato cuando en la vivienda tengan lugar actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas.

Hay que tener en cuenta que esto no significa que cualquier ruido puntual, discusión aislada o molestia ocasional baste para que el casero pueda rescindir el contrato de alquiler. Para que el propietario pueda apoyarse en lo que recoge la LAU es necesario que la conducta del inquilino sea lo suficientemente grave y que quede además acreditado que altera la convivencia, causa perjuicios o genera una situación de riesgo.

Qué actividades pueden justificar que el casero resuelva el alquiler

Para que quede justificado que el casero pueda pedir la resolución el contrato de alquiler hay que diferenciar de forma clara si se trata de una molestia puntual o de una conducta grave que afecta al edificio o al resto de vecinos. 

Es este ultimo caso el que permite que el casero finalice el contrato de alquiler, y podría darse en situaciones como cuando por ejemplo hay ruidos constantes, gritos, golpes habituales, comportamientos violentos, o el inquilino provoca situaciones de riesgo para terceros o que alteran la convivencia en la comunidad.

Como ejemplos reales, hay sentencias judiciales que avalan los desahucios de los inquiilnos en casos graves, como una de la Audiencia Provincial de Barcelona, que confirmó el desalojo de un inquilino después de que el casero denunciara que había tirado muebles por la ventana y provocado un incendio en la cocina.

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