No todo está permitido en el campo y sino que se lo digan a una familia que dividió la finca con piedras de colores para triplicar la subvención y al final acabaron perdiendo la ayuda de Joven Agricultor para la que optaban. Y es que a menudo, agricultores y empresarios, piensan que por tener unas tierras a su nombre pueden hacer lo que quieran en ellas, ya sea para conseguir una mejor subvención como en el caso anterior o simplemente para mejorar su terreno o su producción.
Esto hace que olviden que esa propiedad, por más que sea suya, se encuentra por lo general en medio del campo y que cualquier actuación puede afectar al medio ambiente o entrometerse en dominio público (ríos, lagunas, veredas o caminos comunes, entre otros).
Esto último es lo que le ha pasado a un agricultor de 68 años, que se le ocurrió extraer varias toneladas de grava del lecho del río y talar 71 árboles que estaban pegados al río, con la idea de construir una carretera y un patio para caballos en su propiedad.
John Prince, que en el momento en el que ocurrieron los hechos tenía 68 años, alteró el cauce de un río con sus actuaciones, un daño al medio ambiente que según los ecólogos podía tardar hasta 3 décadas en recuperarse. Esto, por tanto, fue considerado como un daño grave al dominio público y al medio ambiente, suponiendo una multa de casi 700.000 euros, además de una pena de prisión.
Con su obra cambió el cauce del río sin permiso
Todo ocurrió en 2023, cuando el agricultor decidió hacer obras pensando en su beneficio particular sin tener en cuenta que estaba alterando el cauce de un río sin permiso alguno, ya que estuvo removiendo la gravilla, cambiando su lecho y quitando árboles colindantes al río, lo que provocó un cambio en la forma en que circula el agua, algo que afecta directamente a todo medio de vida que se encuentre alrededor.
John Price retiró varias toneladas de grava del río Lugg, concretamente, todo por construir una carretera y un patio para caballos en su terreno, para lo que no pidió permiso, tal y como asegura el medio BBC.
Él no sabía el efecto que su actuación podía tener, una serie de consecuencias que según los expertos tardarán varias décadas en recuperarse. De ahí que desde las autoridades calcularan una multa proporcional.
Según informa el medio inglés, Price acabó yendo a la cárcel por este motivo en el año 2023, a lo que se añadió una sanción económica de 600.000 libras esterlinas (unos 700.000 euros al cambio).
Arrancó también 71 árboles para construir una carretera
Lo que quería hacer este agricultor británico era construir una carretera y conseguir espacio para tener un patio para caballos, pero las obras terminaron destrozando parte del río Lugg. Además, el cauce del río no fue a lo único que afectaron sus actuaciones, siendo el daño aún mayor. por tanto.
Y es que John Price también arrancó 71 árboles, eliminando así una parte muy importante de la protección natural de la fauna y la flora del entorno. Estos árboles aportaban sombra, raíces, refugio y estabilidad a las orillas, algo difícilmente reemplazable con los años.
Por tanto, no se trató simplemente de retirar gravilla del cauce, sino de transformar de forma repentina un ecosistema fluvial que necesitaba años de equilibrio para funcionar correctamente.
Por más que la multa parezca elevada, esa cantidad no será suficiente para reparar todo el daño ambiental provocado. Para recuperar el cauce del río tendrán que ponerse en marcha distintos proyectos de restauración y seguimiento.
Las consecuencias ambientales de una obra realizada sin autorización
Podría parecer que basta con volver a colocar la grava en el cauce y plantar nuevos árboles, pero la recuperación del entorno es mucho más compleja.
En un río, cada elemento desempeña una función determinada en lo que al medio natural se refiere. Las raíces, por ejemplo, ayudan a sujetar la ribera, la vegetación reduce la erosión y la sombra permite mantener unas condiciones más estables para la vida acuática.
Al desaparecer todos estos elementos de forma repentina, el río queda mucho más expuesto. El agua puede empezar a circular de manera diferente, las orillas pierden su defensa natural y los animales que dependían de ese tramo se encuentran con un entorno mucho más deteriorado.