Hay personas para quienes sus valores son lo más importante. No renuncian a ellos por nada. Incluso por cifras astronómicas de dinero. Es el caso de Ida Huddleston y Delsia Bare, madre e hija agriculturas, que han rechazado una oferta de 26 millones de dólares (más de 22 millones de euros) a cambio de vender sus tierras agrícolas para la construcción de un centro de datos.
Ambas son propietarias de unas 1.200 acres de tierras de cultivo a las afueras de Maysville (cerca de 486 hectáreas) y, en abril del año pasado, una empresa no identificada se puso en contacto con ellas para comprar aproximadamente la mitad de la propiedad. La respuesta de la hija fue contundente: “26 millones de dólares no significan nada”, explicando que su objetivo es quedarse y “alimentar a una nación”.
Una finalidad legítima que se intensifica aun más por el vínculo familiar que las une a las tierras, trabajando en ellas varias generaciones. “Mi abuelo, mi bisabuelo y un montón de familiares han vivido aquí durante años, han pagado impuestos por ella y han alimentado a toda una nación gracias a ella”, defendió, tal y como recoge el medio ‘Local 12 News’.
Esta aseguró que incluso cultivaron trigo durante la Gran Depresión para poder abastecer a la población de pan, “cuando la gente no tenía nada más”. Además, critica el impacto de estos centros, advirtiendo del alto consumo de agua que requieren y que puede dificultar el riesgo de muchos cultivos.
La oferta es 10 veces superior al valor real de la tierra
Bare explicó que la misma empresa se ha puesto en contacto con otros propietarios, a través de un comprador anónimo que representa a una importante compañía de inteligencia artificial. Según la misma, sus terrenos tienen un valor aproximado de 6.000 dólares por acre, mientras que la oferta que recibió era aproximadamente diez veces superior a esa cantidad.
“Nos llaman viejos granjeros estúpidos, ya sabes, pero no lo somos”, señaló al citado medio, defendiendo que no se puede acabar con un suministro de comida como el que ellos ofrecen. Su madre, de 82 años, tampoco tiene ningún interés en vender. “Yo digo que son unos mentirosos y que no hay nada de verdad en ellos”, afirmó, refiriéndose a las afirmaciones de que el proyecto generaría empleo y crecimiento económico. “Eso es lo que digo. Es una estafa”, espetó.
Su hija asegura que historia es como la de Scarlett O’Hara en ‘Lo que el viento se llevó’, afirmando que les mueve el mismo espíritu: “Mientras esté en esta tierra, mientras me alimente, mientras me cuide, no hay nada que pueda destruirme”. Algo que no piensan todos los agricultores, ya que algunos propietarios de tierras colindantes sí están dispuestos a vender, por lo que el centro de datos aún podría construirse cerca de sus cultivos.