Analizando cómo suelen ser los atletas de élite que vemos en la televisión y que baten un récord detrás de otro, personas jóvenes que cumplen planes de nutrición estrictos y que llevan rutinas muy restrictivas casi desde que son pequeños, es difícil de imaginar que una persona mayor sin tanta dieta extrema pueda serlo. Aún así, siempre hay excepciones, como el de Wim Hof, de 67 años, famoso por el método de respiración y exposición al frío más conocido del mundo.
Pues otra excepción más podría ser perfectamente Pepi Sánchez, una vecina de Antequera (Málaga) de 76 años que se encarga de romper con todos esos cánones establecidos que hay de cómo son los deportistas de élite. Con la energía de una veinteañera, esta tricampeona de España y campeona de Europa en categoría máster demostró que la edad solo es un número y que el deporte no tiene edad.
La andaluza, que estuvo trabajando en el sector de la costura toda la vida, siendo la jefa de un taller de moda flamenca durante años en su localidad natal, no sabía lo que era el deporte de competición hasta casi la edad de jubilación. "Yo empecé a hacer deporte sobre los 58 años en el primer gimnasio femenino que abrió en mi ciudad, cuando el trabajo y los hijos me dejaron un poco más de tiempo libre", contó Pepi en una entrevista para el medio 65YMÁS.
Correr como refugio y bálsamo para sanar el dolor
Lo que cambió de verdad su vida en lo que respecta al deporte fue haber pasado por una dura vivencia personal, ya que tuvo que vivir la dura enfermedad que tuvo su esposo (ya fallecido) y pasar muchísimo tiempo en los centros sanitarios de Málaga. "Yo necesitaba desconectar y salir un poco de ese ambiente de ansiedad y preocupación. Entonces empecé a correr y ahí es donde empezó todo", recuerda la veterana corredora. Eso fue como una forma de escapar de la angustia y los malos momentos por los que estaba pasando. "Llegaba más animada después de correr y así animaba a mi marido, así que me enganché", admite.
Tras jubilarse ya a los 66 años, Pepi comenzó a competir en carreras de montaña nada fáciles. Con casi 70 años, pisó por primera vez una pista de atletismo animada por su entrenadora Malu Baena. Aquel debut andaluz resultó de lo más pintoresco, pues la atleta desconocía por completo el reglamento de la competición. "Al escuchar la campana de la última vuelta, pensé que la prueba había terminado y me paré", confesó entre risas. Al percatarse de su error, reanudó la marcha y cruzó la meta en primer lugar para proclamarse campeona. Posteriormente, sumó a su palmarés diversos títulos en 200, 400 y 800 metros para mayores de 70 años, pulverizando marcas nacionales y europeas.
Automotivación y una excelente base física gracias al taller
Casi a punto de disputar el Campeonato del Mundo de Atletismo Máster en Daegu (Corea del Sur), Pepi contó que el secreto de seguir tan activa a su edad no es otro que tener una buena actitud mental. "Yo creo que la clave está en tener muchas ganas de hacer cosas y motivarte tú sola", desveló, añadiendo con enorme orgullo que presume de un estado de salud envidiable. "No me duele nada. Estoy perfectamente, me siento estupendamente y no tomo ningún medicamento", aseguró la malagueña, quien solo consume creatina para potenciar sus intensas sesiones de entrenamiento.
Su forma física va más allá de lo que era antes cuando aún trabajaba, la cual Pepi cree que viene sobre todo de que cuando trabajaba en el taller de costura estaba todo el tiempo moviéndose y pasaba el día "subiendo y bajando escaleras sin parar" para transportar telas y trajes. Con una rutina semanal de tres días de pista, dos de gimnasio y rutas dominicales en bicicleta de hasta 90 kilómetros, la campeona lanzó un mensaje rotundo a las personas mayores: "En el carnet dice que tengo 76 años, pero esa no es mi edad ni de cabeza, ni de cuerpo. Estoy pletórica [...] Nunca es tarde para empezar. Que salgan, que se levanten del sofá".

