Mientras casi todo el mundo al llegar a los 65 años se resigna a pensar que envejecer forma parte del ciclo de la vida, Wim Hof ha decidido romper esa regla. A sus 67 años, el creador del método de respiración y exposición al frío más famoso del planeta afirma que se siente en su mejor momento y más vivo que nunca.
En una interesante y emotiva entrevista en el canal de Sprouht de William Rossy, el atleta holandés ha explicado cuál es su filosofía de vida para conquistar su propia mente. A pesar de sus historiales de auténtico récord, como fue el correr media maratón descalzo sobre la nieve o nadar bajo el hielo hasta casi perder el conocimiento, para Hoff su auténtica gran victoria ha sido siempre despertarse cada mañana feliz, lleno de energía y con un propósito.
“Te puedo decir que ya lo hice todo. Se siente como si hubiera llegado, como un logro, pero apenas estamos empezando”, relata Hof. Para él, la “eterna juventud mental” está en tener fe y en rechazar las ideas que a su juicio apagan nuestro potencial.

Explica que, aunque hay millones de personas y que cada una usa su propio método para reducir la ansiedad o mejorar su salud cardiovascular, para él, el Método Wim Hof no se hizo bajo un experimento científico en un laboratorio, sino más bien por una profunda desesperación personal.
Explica en la entrevista que, en 1995, su mujer fue diagnosticada con esquizofrenia y más tarde se quito la vida saltando desde un octavo piso. Hof se quedó solo, sin recursos económicos y al cargo de cuatro hijos. “La sociedad no me iba a ayudar. Y todo va tan rápido como un tren. Simplemente tienes que alcanzarlo, de lo contrario te quedas atrás” relata cabizbajo.
Fue en ese momento cuando decidió acudir al frío extremo y a la hiperventilación consciente como un mecanismo de supervivencia para ”romper los patrones de agonía en mi mente” causados por la partida del amor de su vida.

De esta forma, al sumergirse en la naturaleza helada, Hof se dio cuenta de que el estrés fisiológico agudo le obligaba a estar presente, silenciando el trauma emocional y haciendo curar esas heridas internas. “Si haces estos ejercicios de respiración, vas a sentir una fisiología más profunda dentro de ti mismo. Las emociones escondidas de repente surgen y pueden ser liberadas como pájaros”, explica.
El peligro de perder el propósito
Uno de los temas centrales de su charla fue la crisis existencial que enfrentan muchas personas, sin importar su edad. Ante la preocupación de que jóvenes de veinte o treinta años sientan que “ya perdieron el tren” de la vida, Hof asegura que empezó a “salir de verdad” al mundo cuando tenía alrededor de 55 años.
“Si perdiste tu propósito porque cumpliste con el sistema pero nunca cumpliste con tu propio propósito, te encontrarás con una llama que se ha extinguido”, reflexiona. El holandés critica duramente un modelo educativo y social que arrastra a las personas a memorizar datos inútiles, volviéndolas “dóciles” y alejándolas de su intuición natural.
Para Hof, la desconexión con nuestro interior es la raíz de los males modernos. “Para mí este mundo no tiene sentido. No hay sentido en la guerra, en la pobreza, en la depresión, en la enfermedad. Y dicen que todo es normal. Amén, yo creo que está enfermo y voy a hacer algo al respecto”, sentencia.
La ducha fría para curar el alma
Para el atleta, las enfermedades cardiovasculares son el “asesino número uno de nuestra sociedad”, el ‘Hombre de Hielo’ propone una solución tan natural como desafiante. El apuesta por la “hormesis”, que es un estrés agudo y autoinfligido que despierta el cuerpo y lo devuelve a sus ajustes de fábrica.
“Date la maldita ducha fría. Tienes que lavarte de todos modos”, exige el atleta, instando a las personas a abandonar la comodidad tecnológica de las casas cálidas que nos ha ido debilitando. “Cada vez que te metes en el frío, sabes que tienes que pasar el umbral del comportamiento de tu zona de confort. De repente, esa fisiología más profunda se activa”.
Con esta práctica, asegura, cualquiera puede reavivar su poder interior. “Recibo gente aquí que nunca ha estado en el frío y en un fin de semana entran 10 minutos en agua helada. Eso significa poder”.
Vivir el primer día, no el último
A pesar de su relación cercana con situaciones extremas y rozar el límite de la supervivencia humana, Hof no le teme en absoluto a la muerte. Considera que quienes temen morir es porque, en realidad, “están medio muertos por dentro” al vivir vidas mediocres y a medias.
Actualmente, comparte sus días desde hace más de una década con su segunda esposa, Erin White, a quien cariñosamente llama su “Blancanieves”, tras conocerla subiendo una montaña nevada a temperaturas bajo cero.
Al final de la entrevista, cuando se le pide el mejor consejo que ha extraído a lo largo de sus intensos 67 años de vida, Wim Hof no duda en darle la vuelta a un viejo cliché. No hay que vivir como si fuera el último día de nuestras vidas, sino todo lo contrario.
“Vive cada día como tu primer día. Estás fresco. Eres nuevo. Y simplemente trata de explotar como una flor”, aconseja con profunda convicción. “Encuentra esa corriente de agua en tu interior, encuentra esa corriente neurológica llamada fe y conéctate con la profundidad de ti mismo. Ahí está tu propósito”.

