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Alberto, 54 años, agricultor: "Ganamos unos 130 euros limpios por hectárea, vendemos a precios de hace más de 30 años"

Este trabajador salmantino repasa la historia de su explotación familiar y avisa de que el campo no aguantará mucho si los costes siguen subiendo.

el agricultor junto a un montón de paja
Alberto, 54 años, agricultor: "Ganamos unos 130 euros limpios por hectárea, vendemos a precios de hace más de 30 años" |El Español de Castilla y León
Antonio Montoya
Fecha de actualización:

Trabajar en el campo se ha convertido en un deporte de alto riesgo debido al aumento de los costes y al incremento de las situaciones de clima extremo en los últimos años que a veces arruinan cosechas enteras

En Castilla y León, donde abunda el cultivo del cereal, muchos profesionales levantan la voz para pedir soluciones. Este es el caso de Alberto Pérez del Rey, un agricultor de 54 años de Gomecello (Salamanca) que saca adelante como puede una explotación familiar de 200 hectáreas.

“Me defino como un trabajador del campo. Un currante que hace horas y horas para sacar la explotación familiar adelante cada día”, afirma Alberto para una entrevista con El Español de Castilla y León.

Lleva toda la vida dedicándose a la tierra

La historia de Alberto con el campo viene de lejos, ya que el suyo es un negocio que ha pasado por diferentes generaciones de su familia. Sin embargo, él tuvo que “coger las riendas” casi de repente y sin estar totalmente preparado. Al sufrir su padre un accidente laboral, dice que tuvo que empezar a gestionar la explotación familiar, pero ahora lleva ya más de tres décadas dedicándose a esta labor. “Cumpliré ahora 36 al frente”, afirma.

“De pequeño quería ser piloto de aviones, pero, cuando tenía 18 años, mi padre que estaba en el campo sufrió un accidente con tubos de riego y falleció por lo que tuve que ponerme al frente de la explotación”, recuerda Alberto.

A día de hoy este agricultor trabaja las tierras de secano centradas sobre todo en cereal, aunque también tiene algo de legumbres y girasol. Eso sí, según explica intentan adaptar el cultivo cada año.

“Contamos con 200 hectáreas de cereal de secano, algo de girasol y leguminosas, entre ellas garbanzo y lentejas. Hemos intentado ir adaptando el cultivo cada año. Antes también cultivábamos colza, pero ya no”, cuenta el agricultor.

Lo que ingresa apenas le deja cubrir costes

A pesar del esfuerzo diario, los números apenas cuadran a final de año. Alberto es muy claro sobre la rentabilidad real de su trabajo: "Ganamos 26.000 euros al año. El sector está en caída. Unos 130 euros por hectárea limpios si no hay contratiempos. Vendemos a precios de hace más de 30 años".

Si los ingresos por el producto que cultiva siguen prácticamente igual que hace 3 décadas, la maquinaria y otros elementos necesarios para trabajar la tierra no han parado de subir, ahogando así la rentabilidad del negocio. El agricultor dice que el precio de los fertilizantes, el gasóleo y las herramientas están por las nubes, dejándolos en una situación de pura supervivencia económica. Una buena opción para este agricultor podría ser acogerse a la ayuda para fertilizantes que lanzó el Ministerio de Agricultura recientemente.

Ante este panorama tan difícil y el papeleo al que tienen que enfrentarse en su día a día, la preocupación de Alberto por las próximas campañas es evidente. "Vivimos una situación muy complicada. Al final estamos en lo comido por lo servido", concluye, admitiendo que en la actualidad muchos trabajadores del campo sienten que ganan simplemente para sobrevivir.

“Veo el futuro complicado. Nunca he visto el campo como está ahora”, termina Alberto.

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