Llegar a los 100 años con autonomía y ganas de seguir haciendo cosas no depende de un único hábito, aunque mantener determinadas rutinas puede ayudar a envejecer mejor. Y es justo lo que demuestra Joan Eichner, una mujer de Texas (Estados Unidos) que, tras cumplir un siglo de vida, ha explicado cuáles son los hábitos que sigue en su día a día para mantenerse activa.
Según recogen en la revista People, la centenaria celebró su 100 cumpleaños en el centro deportivo al que acude habitualmente para hacer ejercicio. Allí explicó que uno de sus secretos es precisamente no quedarse parada y continuar con sus rutinas incluso cuando no le apetece. “Cuando no quieras levantarte de la cama por la mañana, levántate y sigue adelante”, aconsejó.
Pero su longevidad no se basa únicamente en el ejercicio. Eichner combina la actividad física con una alimentación basada principalmente en frutas y verduras, el ejercicio mental, el contacto con otras personas y pasar tiempo al aire libre. Todo ello sin renunciar tampoco a pequeños caprichos, como el vino o los bombones.
Ejercicio, relaciones sociales y mantenerse ocupada
Uno de sus principales hábitos es hacer ejercicio varias veces a la semana. A sus 100 años, participa en tres clases de aquagym semanales, una actividad que lleva años formando parte de su rutina.
Pero para ella la piscina no sirve únicamente para mantenerse físicamente activa. También es una forma de relacionarse con otras personas y mantener una vida social. “Me encanta el agua, pero me encantan aún más las amistades”, explica.
A esto suma otros dos hábitos que mantiene prácticamente a diario, que son leer y hacer crucigramas, actividades con las que continúa ejercitando la mente. También intenta pasar tiempo al aire libre y suele visitar espacios como el Jardín Botánico de Dallas.
Las relaciones sociales forman igualmente una parte importante de su rutina, ya que participa en actividades de su comunidad a través de la iglesia y colabora en iniciativas solidarias, además de mantener el contacto con las amistades que ha ido haciendo con los años.
Frutas, verduras y pequeños caprichos
La alimentación completa esos cinco hábitos que forman parte de su día a día, y Eichner basa buena parte de su dieta en frutas y verduras y consume poca carne, aunque no considera que llegar a una edad avanzada signifique tener que renunciar por completo a aquello que le gusta.
De hecho, cuando le preguntaron por sus secretos de longevidad, reconoció entre risas que también disfruta de algunos pequeños placeres. “Suelo decir vino y bombones, pero mis hijas me dijeron: ‘¡No digas eso!’”, contó.
Así, sus cinco hábitos pasan por hacer ejercicio, mantener una vida social activa, ejercitar la mente, pasar tiempo al aire libre y cuidar la alimentación, aunque sin obsesionarse con llevar una vida llena de prohibiciones.
Y es que, más allá de todas estas rutinas, la centenaria también destaca la actitud con la que afronta su edad. “No me siento mayor. Me encanta estar viva y todo lo que hago”, asegura.

