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Europa dispara el gasto en Defensa hasta los 381.000 millones de euros superando el objetivo marcado por la OTAN

Banor señala que la UE está entrando en un nuevo ciclo que se basa en la autonomía, la producción propia y la preparación militar aunque se mantiene la brecha con Estados Unidos.

Margarita Robles
La ministra de Defensa, Margarita Robles. |Europa Press
Berta F. Quintanilla
Fecha de actualización:

El gasto en Defensa de los países miembro de la Unión Europea (UE) podría haber llegado a los 381.000 millones de euros en 2025, una cifra que equivale al 2,1% del producto Interior Bruto (PIB). De ser así, el bloque pasaría en una décima el techo del 2% fijado por la OTAN, según datos de la firma de inversiones Banor

Con este aumento, se muestra un cambio en las prioridades europeas después de años en los que el gasto en Defensa ha abierto un tira y afloja entre los distintos gobiernos, entre ellos el de Pedro Sánchez. En esos momentos, era la protección de Estados Unidos lo que salvaguardaba el poco gasto, un movimiento que va a cambiar puesto que se abre un ciclo en el que destaca la seguridad, la autonomía productiva y la preparación operativa. 

Un giro que comenzó a verse en el año 2024 cuando el gasto en Defensa de la UE aumentó un 19% interanual, llegando a los 343.000 millones de euros, el 1,9% del PIB. La previsión para 2025 supone un aumento de 38.000 euros respecto a 2024.

“En Europa se está desarrollando un nuevo ciclo industrial en Defensa que se basa en el cambio de modelo, desde la protección de Estados Unidos y las escasas inversiones se ha pasado a la seguridad, autonomía industrial y preparación operativa como prioridades”, reza el informe.

Así, la inversión en 2024 como se ha señalado, superó los 100.000 millones de euros y la compra de equipamiento 88.000 millones, un 39% más lo que implica que “los Estados no sólo financian estructuras existentes” sino que persiguen reconstruir capacidades operativas, reservas, producción industrial y tecnologías críticas. 

Terminar con la brecha abierta con Estados Unidos

Los inversores han concluido que el gasto en defensa europeo es mucho menor que el de Estados Unidos que cuenta con un presupuesto para 2026 de cerca de un billón de dólares, esto es 0,86 billones de euros y que la distancia también se encuentra en conceptos como la estandarización, programas plurianuales, contratación centralizada, cadenas de suministro y profundidad tecnológica.

Europa se ha dado cuenta de que tiene que reducir esta brecha con Estados Unidos porque no es sostenible tanta dependencia en un mundo que es inestable”. Esto teniendo en cuenta que en 2026 el rearme continúa “no como una respuesta a la invasión de Ucrania, sino como el comienzo de un nuevo ciclo industrial”, ha resaltado los expertos que creen que el año 2026 va a ser “clave” para el sector de la Defensa en Europa ya que “podría ser una oportunidad de inversión atractiva para el medio y largo plazo”.

Destacan que Europa está llevando a cabo proyectos para reducir la brecha con Estados Unidos en temas de rearme, transformación tecnológica, defensa aérea y capacidad de producción propia.

Obstáculos para crear una industria coordinada

La presencia de los llamados ‘campeones en Defensa’, entre los que mencionan a Rheinmetall, Leonardo o Thales y KNDS France (Nexter) así como la sueca Saab son otro obstáculo “para la creación de una industria que sea homogénea y coordinada a nivel europeo”.

Considera que esta coordinación y la autonomía estratégica serán “necesarias” en el nuevo ciclo industrial en Europa con proyectos como Readiness 2030, SAFE, el Fondo Europeo de Defensa y la Estrategia Industrial Europea de Defensa que busca aumentar el gasto y asegurar que la mayor parte del mismo se aplique en la industria europea.

Será fundamental convertir los presupuestos en pedidos reales, y aparecen otros factores clave como la evolución de Alemania y el conflicto en Ucrania, con ajustes en la valoraciones y la producción. “Deberían demostrar que los pedidos están creciendo, que se convierten en ingresos, disciplina en costes y capacidad de crear un flujo de caja sostenible”.