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Una azafata se jubila a los 62 años tras casi 40 años trabajando y revela su pensión: “he tenido suerte”

Se siente afortunada porque su pensión se acerca notablemente a su último salario, siendo la diferencia de menos de 400 euros.

Una azafata de vuelo de espaldas
Una azafata de vuelo de espaldas |Envato Lab
Esperanza Murcia
Fecha de actualización:

En España, el Real Decreto 1559/1986 permite a determinados profesionales de vuelo reducir su edad de jubilación mediante la aplicación de coeficientes reductores, sin que este adelanto implique por sí mismo una reducción en la cuantía de la pensión. Sin embargo, los tripulantes de cabina, aunque están expuestos a los riesgos propios de la profesión, están actualmente excluidos de este grupo de profesiones penosas y peligrosas.

Es por ello por lo que, de momento, no pueden adelantar su jubilación en las mismas condiciones (aunque se está reclamando judicialmente). La situación es diferente en Francia, donde el personal de vuelo cuenta con un régimen complementario específico de jubilación, la CRPN, que permite bajo determinados requisitos acceder a esta pensión antes de alcanzar la edad legal de jubilación del régimen general. 

Esto no significa, sin embargo, que puedan cobrar antes también la pensión básica francesa, que sigue sujeta a las reglas generales de edad y cotización. Un ejemplo para entenderlo es el caso de Laurence, una azafata que tras casi 40 años trabajando, 32 de ellos en Air France, ha contado al medio 'Marie France' que puede disfrutar de una cómoda jubilación

Desde pequeña se sentía atraída por la profesión y, tras casi cuatro décadas, decidió jubilarse en 2023. Nacida en diciembre de 1960, pudo jubilarse a los 62 años, justo antes de la reforma que retrasó progresivamente la edad legal de jubilación en el país galo. En su caso, por tanto, no se jubiló a esa edad por pertenecer al personal de vuelo, sino porque era la edad legal que le correspondía por su generación. Al haber completado el periodo de cotización exigido, pudo acceder además a la pensión general sin penalización.

Puede cobrar el 87,5% de su último salario

Laurence ha explicado que cobra unos 2.700 euros al mes de pensión, lo que supone menos de 400 euros de diferencia respecto a su último salario neto de 3.084 euros, cubriendo así la pensión alrededor del 87,5% de su sueldo. Una parte de ella, unos 1.200 euros, corresponde a la Caja Nacional de Seguros de Vejez y otra parte, 1.500 euros, a la Caja de Jubilación del Personal Navegante (CRPN), el régimen complementario específico para el personal navegante profesional de la aviación civil.

Esta caja, a diferencia del régimen complementario general de los trabajadores del sector privado, da cobertura al personal navegante profesional, entre ellos pilotos, auxiliares de vuelo y jefes de cabina. “En la aviación, da igual si se trabaja para una empresa privada o pública, todos cotizamos a la CRPN”, explica la ahora jubilada.

Además, en 2023 recibió un pago único de 1.900 euros por las cotizaciones que pagó durante sus primeros trabajos como estudiante, antes de comenzar su carrera en la aviación.

Su sueldo variaba con frecuencia

Laurence también ha detallado que si su pensión se acerca al salario que venía percibiendo es porque sus ingresos mensuales variaban considerablemente. Al final de su carrera, su salario bruto ascendía a 3.954 euros. Pero, debido a las primas y las indemnizaciones propias de la profesión, sus ingresos netos solían oscilar entre los 2.900 y 3.200 euros al mes.

Entre estos complementos salariales se encontraban las primas de vuelo, que se calculan en función de las horas trabajadas y de la naturaleza de los trayectos: de corta, media o larga distancia. Las primas son más elevadas para los vuelos nocturnos. Además, en caso de que no fuera posible volar, Air France garantizaba de todos modos una remuneración mínima. Por último, durante las escalas la compañía se hacía cargo de las noches en el extranjero y abonaba también determinadas indemnizaciones locales.

Así, reconoce que mientras que muchos jubilados ven cómo su nivel de vida se reduce significativamente, ella ha tenido “suerte”, gracias a que en Francia existe un sistema de pensiones adaptado a las particularidades de su profesión y a que ha tenido una larga trayectoria profesional. Ahora puede afrontar esta nueva etapa de su vida con tranquilidad, admitiendo que, hoy por hoy, su caso se está convirtiendo en excepcional.