El bienestar emocional de los españoles ha sufrido un revés estadístico en los últimos años. Según la Encuesta de Salud de España, los cuadros depresivos severos han aumentado 5,5 puntos respecto a 2020, situando la tasa de prevalencia en el 8,0% de las personas con 15 años o más.
“Añadir vida a los años estimulando el cerebro”
Este incremento en la fragilidad mental coincide con una etapa de la vida, a partir de los 65 años, donde el cese de la actividad laboral puede derivar en un peligroso sedentarismo social y físico.
La paradoja es que, aunque el 74% de la población valora su estado de salud como bueno o muy bueno, esta percepción es significativamente menor en las mujeres (70,2%) frente a los hombres (78%), una brecha que se acentúa a medida que se cumplen años.
Para los psicólogos, la clave no está solo en "añadir años a la vida, sino vida a los años" a través de rutinas que estimulen el cerebro y el ánimo.
"El aislamiento es el mayor enemigo de la salud mental en la tercera edad. Actividades como el ajedrez o las reuniones sociales son ejercicios de reserva cognitiva que retrasan el deterioro y previenen estados de ánimo negativos", explican los especialistas del sector tales como el doctor Agustín Torres.
Las cuatro piezas para un envejecimiento activo
Para combatir este repunte de la depresión, el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deporte, junto al Consejo Superior de Deportes, proponen cuatro pilares fundamentales que actúan como protectores naturales del sistema nervioso:
- Pasear al aire libre (al menos 30 minutos diarios): La luz solar y el movimiento rítmico regulan la serotonina. Según los datos de hábitos deportivos, el hábito de caminar es el más extendido: el 83,1% de los españoles entre 65 y 74 años sale a pasear a diario para mantener la forma.
- Mantener la vida social: El contacto humano es el mejor antídoto contra la soledad no deseada. Participar en centros de mayores o asociaciones deportivas (el 31,5% de los mayores de 55 ya son socios de algún club) ayuda a crear redes de apoyo vitales.
- Practicar ajedrez o juegos de estrategia: El entrenamiento mental es tan necesario como el físico. Estas actividades obligan a la planificación y a la toma de decisiones, manteniendo las conexiones neuronales activas y la autoestima alta al superar retos intelectuales.
- Dormir 8 horas diarias: Un descanso insuficiente altera los niveles de cortisol, la hormona del estrés. En una etapa donde los ritmos circadianos cambian, priorizar la higiene del sueño es fundamental para que el cerebro procese las emociones del día y se mantenga estable.
La barrera de la desinformación
A pesar de que el interés por informarse sobre salud y deporte es alto (un 49,5% de los jubilados sigue la actualidad deportiva semanalmente), todavía existen barreras que dificultan la plena integración de los mayores.
La falta de información adaptada o los problemas de accesibilidad física a recintos y centros de actividades son señalados por un sector de la población de más de 75 años como impedimentos para participar más activamente en la vida social y deportiva de su comunidad.
"Si logramos que el hábito de caminar 10 minutos, que ya cumple la gran mayoría, se convierta en una puerta de entrada a actividades sociales y cognitivas más complejas, habremos ganado la batalla a la depresión post-jubilación", concluyen los expertos. La estadística es simple: mantenerse activo, en todos los sentidos, es la mejor medicina preventiva.

